{"id":23640,"date":"2025-03-25T22:09:20","date_gmt":"2025-03-25T22:09:20","guid":{"rendered":"https:\/\/ibrnb.org\/?page_id=23640"},"modified":"2025-03-28T02:18:00","modified_gmt":"2025-03-28T02:18:00","slug":"introduccion-la-legitimidad-y-el-uso-de-las-confesiones","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/introduccion-la-legitimidad-y-el-uso-de-las-confesiones\/","title":{"rendered":"Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-page\" data-elementor-id=\"23640\" class=\"elementor elementor-23640\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-344c045 e-flex e-con-boxed wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-parent\" data-id=\"344c045\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-17ac4260 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"17ac4260\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p><strong><a href=\"https:\/\/ibrnb.org\/confesion-de-fe-2\/\" data-wplink-edit=\"true\">Confesi\u00f3n de fe<\/a><\/strong> | Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7f1df14 e-flex e-con-boxed wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-parent\" data-id=\"7f1df14\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9e04486 e-flex e-con-boxed wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-parent\" data-id=\"9e04486\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-6c9e0734 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"6c9e0734\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>El a\u00f1o 1989 marca el 300 aniversario de la publicaci\u00f3n de la Segunda Confesi\u00f3n de Londres (tambi\u00e9n conocida como la Confesi\u00f3n de la Asamblea o La Confesi\u00f3n Bautista de Fe de 1689. Si bien fue escrita y publicada an\u00f3nimamente en 1677, tras la ascensi\u00f3n de Guillermo y Mar\u00eda al trono de Inglaterra y la Ley de Tolerancia, los bautistas particulares de Inglaterra se reunieron en asamblea p\u00fablica, firmaron la Confesi\u00f3n y la volvieron a publicar para la consideraci\u00f3n del p\u00fablico cristiano. La Confesi\u00f3n de Westminster de 1647 fue utilizada como la estructura b\u00e1sica de la Segunda Confesi\u00f3n de Londres, si bien con modificaciones. Algunas de estas modificaciones fueron obra de los que redactaron la confesi\u00f3n; otras se adoptaron a partir de la Declaraci\u00f3n de Saboya publicada por los independientes en 1658 y de la Primera Confesi\u00f3n Bautista de Londres de 1644. El prop\u00f3sito de este m\u00e9todo fue mostrar, siempre que fuera posible, la continuidad de la fe que exist\u00eda entre los bautistas particulares y sus otros hermanos reformados en Gran Breta\u00f1a. En la actualidad, los bautistas reformados tienen en alta estima la Segunda Confesi\u00f3n de Londres y muchas de las iglesias contin\u00faan consider\u00e1ndola como su declaraci\u00f3n oficial de fe.<\/p><p>El entusiasmo que muchos sienten hacia las grandes confesiones reformadas, sin embargo, no es compartido por todos. Por desgracia, vivimos en una era que no tiene en cuenta los credos o que est\u00e1 aun en contra de los mismos, y que est\u00e1 marcada por el relativismo existencial, el antiautoritarismo y el aislacionismo hist\u00f3rico. Muchos cristianos profesantes consideran los credos y las confesiones de fe como tradiciones humanas, preceptos de hombres, meras opiniones religiosas. Hablando acerca de su tiempo, Horatius Bonar dijo: \u2018Cada nueva expresi\u00f3n de escepticismo, especialmente sobre temas religiosos, y por parte de hombres nominalmente \u201creligiosos\u201d, es saludada como otro bramido de esa tormenta que ha de enviar todos los credos al fondo del mar; se observa el flujo de la marea no por la aparici\u00f3n de la verdad por encima de las aguas, sino por la inmersi\u00f3n del dogma. Nada se objeta a cualquier libro o doctrina o credo que deje a los hombres en libertad de adorar el dios que quieran; pero a cualquier cosa que determine su relaci\u00f3n con Dios, que infiera su responsabilidad por su fe, que implique que Dios ha anunciado autoritativamente lo que se ha de creer, se objeta con protestas en nombre de la libertad injuriada\u2019.<sup>1<\/sup><\/p><p>Nos preguntamos qu\u00e9 dir\u00eda Bonar hoy. Aquellos que defienden a conciencia las grandes confesiones reformadas son considerados como anacr\u00f3nicos, si no como enemigos de la fe y de la Iglesia. En algunos c\u00edrculos somos censurados y evitados; y si intentamos convencer a otros de los beneficios de un cristianismo confesional y de los peligros del latitudinarismo doctrinal, se nos estigmatiza como si estuvi\u00e9ramos infectados de \u2018credismo\u2019 progresivo, el equivalente teol\u00f3gico y eclesi\u00e1stico de la lepra. En semejante clima, es importante que los que amamos las confesiones reformadas tengamos ideas claras acerca de la legitimidad de las confesiones y de sus muchos usos beneficiosos.<\/p><p><strong>A. La legitimidad de las confesiones<\/strong><\/p><p>La Biblia dice que la Iglesia es \u2018columna y baluarte de la verdad\u2019 (1 Ti. 3:15). El t\u00e9rmino stulos (columna) se refiere a una columna que sostiene un edificio; y hedraioma (baluarte) se refiere a la base o fundamento de una estructura. La \u2018verdad\u2019 a que se refiere el texto es la revelaci\u00f3n que Dios hizo a los hombres, esto es, esa revelaci\u00f3n especial que comenz\u00f3 en el Ed\u00e9n y que concluy\u00f3 con el establecimiento del Nuevo Pacto, esa revelaci\u00f3n que tiene como su centro focal \u2018el misterio de la piedad\u2019, el Evangelio de Jesucristo (1 Ti. 3:16).<\/p><p>Al llamar a la Iglesia \u2018columna y baluarte de la verdad\u2019, la Biblia nos ense\u00f1a que la revelaci\u00f3n que Dios ha dado para la salvaci\u00f3n de los hombres ha sido confiada a la Iglesia, esto es, a una instituci\u00f3n que fue designada y planeada por Dios para conservar pura la verdad, para defenderla contra el error y contra los ataques de sus enemigos, y encomendarla, sin diluir ni adulterar, a las generaciones futuras. La Iglesia fue creada como una sociedad humana ordenada por Dios para el sostenimiento y la promoci\u00f3n de la verdad revelada en el mundo. Esto, desde luego, hace que la Iglesia sea indispensable, tan indispensable como la columna o fundamento de una casa.<\/p><p>En el desempe\u00f1o de su deber (tanto hacia los que est\u00e1n dentro de la Iglesia como hacia los que est\u00e1n fuera) como \u2018columna y baluarte de la verdad\u2019, entre otras cosas, la Iglesia ha publicado confesiones de fe, una actividad que hist\u00f3ricamente ha considerado como un medio leg\u00edtimo para el cumplimiento de su deber. Pero siempre que la Iglesia ha publicado tales normas confesionales, se han levantado voces que han cuestionado la legitimidad de haberlo hecho. Se han suscitado dos objeciones b\u00e1sicas.<\/p><p><strong>1. Algunos arguyen contra la legitimidad de las confesiones sobre la premisa de que las confesiones de fe minan la sola autoridad de la Biblia en asuntos de fe y pr\u00e1ctica.<\/strong><\/p><p>Se oye con frecuencia el clamor: \u2018Ning\u00fan credo sino la Biblia.\u2019 En algunos casos, esta afirmaci\u00f3n es digna de respeto, pues algunos parecen estar genuinamente motivados por el reconocimiento de que la Biblia ocupa un lugar singular en la regulaci\u00f3n de la fe y vida de la Iglesia. Sin embargo, es ingenuo creer que la Iglesia cumple plenamente su deber como columna y baluarte de la verdad proclamando que cree en la Biblia. La mayor\u00eda de los herejes est\u00e1n dispuestos a decir lo mismo. Un escritor proclama: \u2018Para alcanzar la verdad, debemos desechar los prejuicios religiosos\u2026 Debemos dejar que Dios hable por s\u00ed mismo\u2026 Apelamos a la Biblia para la verdad.\u2019 El problema de esta declaraci\u00f3n, por supuesto, es que est\u00e1 tomada de Sea Dios veraz, publicado por los Testigos de Jehov\u00e1.<sup>2<\/sup><\/p><p>En el mismo sentido, consideremos las observaciones de Samuel Miller sobre el Concilio de Nicea: \u2018Cuando el Concilio comenz\u00f3 a examinar el tema [de la idea de Arrio sobre la divinidad de Cristo], result\u00f3 extremadamente dif\u00edcil obtener de Arrio una explicaci\u00f3n satisfactoria de sus ideas. No s\u00f3lo estaba tan dispuesto como el te\u00f3logo m\u00e1s ortodoxo all\u00ed presente a profesar que cre\u00eda en la Biblia, sino que se declaraba dispuesto a adoptar, como suyo, todo el lenguaje de las Escrituras, en detalle, concerniente a la persona y el car\u00e1cter del bendito Redentor. Pero cuando los miembros del Concilio quisieron averiguar en qu\u00e9 sentido entend\u00eda ese lenguaje, evidenci\u00f3 una disposici\u00f3n a evadir y equivocar y, de hecho, durante bastante tiempo, dificult\u00f3 los intentos de los m\u00e1s ingeniosos de los ortodoxos por especificar sus errores y sacarlos a la luz. Declar\u00f3 que estaba completamente dispuesto a emplear el lenguaje popular en el tema de controversia; y quiso que se creyera que difer\u00eda muy poco de la generalidad de la Iglesia. Por consiguiente, los ortodoxos examinaron los distintos t\u00edtulos de Cristo que expresan claramente la divinidad, tales como \u201cDios\u201d -\u201del verdadero Dios\u201d, la \u201cimagen misma de Dios\u201d, etc.- cada uno de los cuales Arrio y sus seguidores suscribieron de buena gana: reclamando el derecho, sin embargo, de poner su propia construcci\u00f3n sobre los t\u00edtulos b\u00edblicos en cuesti\u00f3n. Tras emplear mucho tiempo e ingeniosidad en vano, procurando sacar a rastras a este habilidoso ladr\u00f3n de sus escondrijos, y para obtener de \u00e9l una explicaci\u00f3n de sus ideas, el Concilio se dio cuenta de que ser\u00eda imposible cumplir su objetivo tanto en cuanto le permitieran atrincherarse tras una mera profesi\u00f3n general de fe en la Biblia. Hicieron, pues, lo que el sentido com\u00fan, al igual que la Palabra de Dios, hab\u00eda ense\u00f1ado a hacer a la Iglesia en todos los tiempos anteriores, y lo \u00fanico que puede capacitarla para detectar al habilidoso defensor del error. Expresaron, en su propio lenguaje, lo que supon\u00edan ser la doctrina de la Escritura concerniente a la divinidad del Salvador; en otras palabras, redactaron una Confesi\u00f3n de Fe sobre este tema, que invitaron a Arrio y a sus disc\u00edpulos a suscribir. Los herejes rehusaron hacerlo: y se les hizo reconocer pr\u00e1cticamente que no entend\u00edan las Escrituras como el resto del Concilio las entend\u00eda y, desde luego, que la acusaci\u00f3n contra ellos era correcta.\u2019<sup>3<\/sup><\/p><p>Una confesi\u00f3n de nuestra lealtad a la Biblia no es suficiente. Las negaciones m\u00e1s radicales de la verdad b\u00edblica coexisten frecuentemente con un profesado reconocimiento de la autoridad y el testimonio de la Biblia. Cuando los hombres utilizan las palabras mismas de la Biblia para promover la herej\u00eda, cuando la Palabra de verdad es pervertida para servir al error, nada menos que una confesi\u00f3n de fe sirve p\u00fablicamente para trazar las l\u00edneas divisorias entre la verdad y el error.<\/p><p>Si les concedi\u00e9ramos a nuestras confesiones un lugar igual al de la Biblia en autoridad, socavar\u00edamos la sola autoridad de la Biblia como reguladora de la fe y la pr\u00e1ctica de la Iglesia. Este, sin embargo, no era el prop\u00f3sito de los que trazaron las normas reformadas. Ellos reconocieron el lugar \u00fanico de la Biblia, reconocieron ser hombres falibles, y reflejaron estas perspectivas en las confesiones mismas. N\u00f3tense las declaraciones de la Confesi\u00f3n Bautista de 1689: \u2018La Santa Escritura es la \u00fanica regla suficiente, segura e infalible de todo conocimiento, fe y obediencia salvadores\u2019 (1:1). \u2018Todo el consejo de Dios tocante a todas las cosas necesarias para su propia gloria y para la salvaci\u00f3n del hombre, la fe y la vida, est\u00e1 expresamente expuesto o necesariamente contenido en la Santa Escritura; a la cual nada, en ning\u00fan momento, ha de a\u00f1adirse, ni por nueva revelaci\u00f3n del Esp\u00edritu, ni por las tradiciones de los hombres\u2019 (1:6).<\/p><p>Las grandes confesiones reformadas no pretenden convertir en verdad algo que no fuera verdad anteriormente; ni se proponen obligar a los hombres a que crean algo que no est\u00e9n ya obligados a creer sobre la base de la autoridad de la Escritura.<\/p><p>Un credo o confesi\u00f3n es simplemente una declaraci\u00f3n de fe (credo significa \u2018creo\u2019); y como tal no disminuye m\u00e1s la autoridad de la Biblia que decir: \u2018Creo en Dios,\u2019 o \u2018creo en Cristo,\u2019 o \u2018creo la Biblia.\u2019 Los que dicen no confesar otro credo que la Biblia, en realidad tienen un credo, aunque no est\u00e9 escrito. El profesor Murray arg\u00fc\u00eda: \u2018En la aceptaci\u00f3n de la Escritura como la Palabra de Dios y la regla de fe y vida, se halla la declaraci\u00f3n confesional incipiente y b\u00e1sica\u2026 [puesto que excluye] todas las dem\u00e1s normas de fe y conducta. Pero \u00bfpor qu\u00e9 deber\u00eda restringirse la declaraci\u00f3n confesional a la doctrina de la Escritura?\u2019<sup>4<\/sup><\/p><p>Si los adherentes a las doctrinas y pr\u00e1cticas her\u00e9ticas y sectarias son excluidos de la lista de miembros de una iglesia local, si los oficiales y miembros deben sostener ciertas doctrinas como verdad, entonces ipso facto existe un credo com\u00fanmente reconocido. En todas las iglesias, el credo es tan real como si cada miembro tuviera un ejemplar impreso. Sin embargo, seg\u00fan los principios no confesionales, todos deber\u00edan ser recibidos sin discriminaci\u00f3n, tanto en cuanto puedan decir: \u2018Creo la Biblia.\u2019<\/p><p>La verdad es que los que m\u00e1s vigorosamente se oponen a las confesiones de fe utilizan sus credos no publicados en sus procedimientos eclesi\u00e1sticos y son exactamente tan \u2018confesionales\u2019 como los confesionalistas a quienes arengan. Thomas y Alexander Campbell pensaron poder eliminar los males de lo que ellos denominaban \u2018sectarismo\u2019 congregando una comuni\u00f3n cristiana sin un credo humanamente construido, sin ning\u00fan v\u00ednculo excepto la fe en Jes\u00fas como Salvador y una profesada determinaci\u00f3n a obedecer su Palabra. Arg\u00fc\u00edan que el problema de la Iglesia visible era que estaba dividida y que los credos y confesiones eran la causa. Los frutos de sus esfuerzos, las as\u00ed llamadas \u2018Iglesias de Cristo\u2019, est\u00e1n entre las congregaciones m\u00e1s sectarias y \u2018confesionales\u2019 que se hallan en cualquier lugar.<\/p><p>A los que est\u00e1n preocupados porque las confesiones minen la autoridad de la Biblia, les decimos sin reservas que la base final de la fe y pr\u00e1ctica cristianas es la Biblia, no nuestras confesiones de fe. Pero esto no significa que sea ileg\u00edtimo para los que est\u00e1n de acuerdo en sus juicios en cuanto a las doctrinas de la Biblia el expresar ese acuerdo de forma escrita y considerarse comprometidos a caminar seg\u00fan la misma regla de fe. Como A.A. Hodge observ\u00f3: \u2018La verdadera cuesti\u00f3n no es, como se pretende a menudo, entre la Palabra de Dios y el credo del hombre, sino entre la fe probada y comprobada del cuerpo colectivo del pueblo de Dios, y el juicio particular y la sabidur\u00eda aislada [sin ayuda externa] del que repudia los credos.\u2019<sup>5<\/sup><\/p><p><strong>2. Otros arguyen contra la legitimidad de las confesiones sobre la premisa de que las confesiones de fe son inconsecuentes con la libertad de conciencia delante de Dios. Dos clases de personas arguyen de esta manera.<\/strong><\/p><p>En primer lugar, algunos de los que dicen esto consideran toda autoridad, tanto b\u00edblica como confesional, como perjudicial en cuanto a la libertad de sus conciencias. Habi\u00e9ndose rebelado contra la norma superior de la Biblia, no es un misterio que se irriten por estar bajo la autoridad inferior de una confesi\u00f3n; habiendo escupido el camello, no es asombroso que se libren del mosquito con tanta facilidad. Tales personas consideran la \u2018libertad de pensamiento\u2019 y la \u2018libertad de investigaci\u00f3n\u2019 como su derecho de primogenitura. Sin embargo, en lugar de desear ser libres para que sus conciencias sigan la Escritura (que es lo que afirman como su motivaci\u00f3n), realmente quieren ser libres de las restricciones de la Biblia en cuanto a la formaci\u00f3n y propagaci\u00f3n de sus opiniones religiosas.<\/p><p>Shedd llamaba a tales personas \u2018fan\u00e1ticos latitudinarios\u2019, quienes en realidad odian la precisi\u00f3n, no aman la libertad, y que desean imponer a todos su fanatismo latitudinario.<sup>6<\/sup>\u00a0Miller observaba: \u2018Siempre que un grupo de personas comenzaba a deslizarse, con respecto a la ortodoxia, generalmente intentaban romper, si no ocultar, su ca\u00edda, despotricando contra los credos y las confesiones.\u2019<sup>7<\/sup>\u00a0Al comienzo de sus protestas, tales personas generalmente profesan lealtad a las doctrinas de la confesi\u00f3n pero no al principio de las confesiones. El tiempo generalmente pone en evidencia su hipocres\u00eda. \u2018Los hombres raramente se oponen a los credos hasta que los credos se oponen a ellos.\u2019<sup>8<\/sup>\u00a0Con respecto a tales personas, s\u00f3lo podemos decir que, tanto en cuanto sus conciencias no est\u00e9n ligadas por la Palabra de Dios, una confesi\u00f3n de fe no les har\u00e1 ning\u00fan da\u00f1o, \u00a1excepto denunciarlos como hip\u00f3critas o herejes!<\/p><p>En segundo lugar, para otros, la objeci\u00f3n basada en una apelaci\u00f3n a la libertad de conciencia es meramente un corolario a la objeci\u00f3n anterior, es decir, la preocupaci\u00f3n por la autoridad de la Escritura. Estas personas parecen sinceramente estar procurando defender la premisa de que la conciencia ha de estar ligada \u00fanicamente por la autoridad de la Palabra de Dios. A los tales les decimos que la confesi\u00f3n reconoce que solamente Dios es el Se\u00f1or de la conciencia: \u2018S\u00f3lo Dios es el Se\u00f1or de la conciencia, y la ha hecho libre de los mandamientos y doctrinas de los hombres que sean en alguna manera contrarios a su Palabra o que no est\u00e9n contenidos en \u00e9sta. As\u00ed que, creer tales doctrinas u obedecer tales mandamientos por causa de la conciencia es traicionar la verdadera libertad de conciencia, y el requerir una fe impl\u00edcita y una obediencia ciega y absoluta es destruir la libertad de conciencia y tambi\u00e9n la raz\u00f3n\u2019 (21:2).<\/p><p>Los temores con respecto a la libertad de conciencia estar\u00edan justificados si se requiriera suscribir una confesi\u00f3n sin que quien lo hiciera pudiera examinar los art\u00edculos de fe, o si se hiciera bajo la presi\u00f3n del castigo civil. Pero si alguien est\u00e1 persuadido de que el contenido de la confesi\u00f3n es b\u00edblico y lo suscribe voluntariamente, entonces una confesi\u00f3n de fe no hace injuria a la conciencia. Un hombre tiene libertad en cualquier momento para renunciar a la confesi\u00f3n de la Iglesia si no puede ya suscribirla con una buena conciencia. Y tiene la libertad de unirse a una congregaci\u00f3n donde pueda tener comuni\u00f3n con una buena conciencia.<\/p><p>Miller arguye correctamente que negar a un grupo de cristianos el derecho a trazar una confesi\u00f3n de fe y el derecho a suscribirla ser\u00eda negarles la verdadera libertad de conciencia: \u2018Sin duda, nadie puede negar que un grupo de cristianos tengan derecho, en todo pa\u00eds libre, a asociarse y andar juntos seg\u00fan los principios que escojan acordar y que no sea inconsecuente con el orden p\u00fablico. Tienen derecho a acordar y declarar c\u00f3mo entienden las Escrituras; qu\u00e9 art\u00edculos en las Escrituras concuerdan en considerar como fundamentales; y de qu\u00e9 manera quieren que se conduzcan su predicaci\u00f3n y pol\u00edtica p\u00fablicas, para la edificaci\u00f3n de s\u00ed mismos y de sus hijos. No tienen derecho, ciertamente, a decidir y a juzgar por otros, ni pueden obligar a nadie a unirse a ellos. Pero es, sin duda, su privilegio juzgar por s\u00ed mismos; acordar el plan de su propia asociaci\u00f3n; determinar sobre qu\u00e9 principios recibir\u00e1n a otros miembros en su fraternidad; y establecer una serie de reglas que excluyan de su grupo a aquellos con quienes no pueden andar en armon\u00eda. La cuesti\u00f3n no es si hacen en todos los casos un uso sabio y b\u00edblico de este derecho a seguir los dictados de la conciencia, sino si poseen el derecho en absoluto. Son, ciertamente, responsables por el uso que hagan de la misma, y solemnemente responsables ante su Se\u00f1or en el cielo; pero, sin duda, no pueden ni deben ser obligados a responder ante el hombre. Es asunto de ellos. Sus semejantes no tienen nada que ver con ello, tanto en cuanto no cometan ning\u00fan delito contra la paz p\u00fablica. Decidir lo contrario ser\u00eda ciertamente un atropello contra el derecho al juicio privado.\u2019<sup>9<\/sup><\/p><p>En principio, cualquier aberraci\u00f3n doctrinal o moral puede introducirse en la Iglesia bajo pretexto de la libertad de conciencia. Andrew Fuller declar\u00f3: \u2018Hay una gran diversidad de sentimientos en el mundo con respecto a la moralidad al igual que con respecto a la doctrina: y, si es una imposici\u00f3n antib\u00edblica aceptar cualesquiera art\u00edculos, [tambi\u00e9n] debe serlo excluir a alguien por inmoralidad, o aun amonestarle por ello; pues se podr\u00eda alegar que \u00e9l s\u00f3lo piensa por s\u00ed mismo, y act\u00faa en consecuencia. Tampoco acaba ah\u00ed la cosa: casi toda clase de inmoralidad ha sido defendida y puede disfrazarse y, as\u00ed, bajo pretexto del derecho al juicio privado, la Iglesia de Dios se volver\u00eda como la madre de las rameras: \u201chabitaci\u00f3n de demonios y guarida de todo esp\u00edritu inmundo, y albergue de toda ave inmunda y aborrecible.\u201d\u2019<sup>10<\/sup><\/p><p>De manera similar, B.H. Carroll arg\u00fc\u00eda: \u2018Una iglesia con poco credo es una iglesia con poca vida. Cuantas m\u00e1s doctrinas divinas pueda acordar una iglesia, tanto mayor ser\u00e1 su poder y m\u00e1s amplia su utilidad. Cuanto menos sean sus art\u00edculos de fe, tanto menos ser\u00e1n sus v\u00ednculos de uni\u00f3n y cohesi\u00f3n. El clamor moderno: \u201cMenos credo y m\u00e1s libertad,\u201d es una degeneraci\u00f3n de los vertebrados a las medusas, y significa menos unidad y menos moralidad, y significa m\u00e1s herej\u00eda. La verdad definitiva no da lugar a la herej\u00eda: solamente la denuncia y la corrige. Si se deja fuera el credo, el mundo cristiano se llenar\u00e1 de herej\u00eda insospechada y sin corregir, pero sin embargo, mortal.\u2019<sup>11<\/sup><\/p><p>Sencillamente expresado, las objeciones a la legitimidad de los credos discutidas en las p\u00e1ginas anteriores est\u00e1n infundadas. Las confesiones son un medio leg\u00edtimo para que la Iglesia cumpla su tarea como \u2018columna y baluarte de la verdad\u2019.<\/p><p><strong>B. Los usos de las confesiones<\/strong><\/p><p>1. Una confesi\u00f3n es un medio \u00fatil para la declaraci\u00f3n y defensa p\u00fablicas de la verdad<\/p><p>La Iglesia ha de retener \u2018la forma de las sanas palabras\u2019 (2 Ti. 1:13), contender \u2018ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos\u2019 (Jud. 3), y estar firme \u2018en un mismo esp\u00edritu, combatiendo un\u00e1nimes por la fe del evangelio\u2019 (Fil. 1:27). En el cumplimiento de esta tarea, una confesi\u00f3n es una \u00fatil herramienta para distinguir la verdad del error y para presentar sucintamente las doctrinas centrales de la Biblia de forma \u00edntegra y en las debidas proporciones.<\/p><p>En primer lugar, una formulaci\u00f3n confesional es parte de la tarea p\u00fablica de ense\u00f1anza de la Iglesia. Una confesi\u00f3n de fe es una definici\u00f3n p\u00fablica para los que est\u00e1n fuera de nuestras iglesias de las cuestiones centrales de nuestra fe, un testimonio al mundo e la fe que sostenemos a diferencia de los dem\u00e1s.<\/p><p>En segundo lugar, una confesi\u00f3n de fe es un instrumento \u00fatil en la instrucci\u00f3n p\u00fablica de la congregaci\u00f3n. Una confesi\u00f3n es un tratado breve de teolog\u00eda que puede utilizarse para dar a nuestra congregaci\u00f3n una amplia exposici\u00f3n a la verdad, as\u00ed como una cerca contra el error. Facilita grandemente la promoci\u00f3n del conocimiento cristiano y una fe discriminadora<sup>12<\/sup>\u00a0entre el pueblo de Dios y otros que asisten al ministerio p\u00fablico de nuestras iglesias, siendo asimismo una ayuda \u00fatil para el pueblo de Dios en la instrucci\u00f3n de sus hijos. Adem\u00e1s, una confesi\u00f3n de fe sirve como marco, dentro del cual nuestra congregaci\u00f3n puede recibir con conocimiento la predicaci\u00f3n de la Palabra, as\u00ed como para alertarla contra lo novedoso y lo err\u00f3neo, dondequiera que lo confronte.<\/p><p><strong>2. Una confesi\u00f3n sirve de norma p\u00fablica de comuni\u00f3n y disciplina<\/strong><\/p><p>La Biblia considera la iglesia local no como una uni\u00f3n de aquellos que han acordado diferir, sino un cuerpo caracterizado por la paz y la unidad. La Iglesia ha de \u2018guardar la unidad del Esp\u00edritu en el v\u00ednculo de la paz\u2019 (Ef. 4:3). Sus miembros han de ser \u2018un\u00e1nimes\u2019, es decir, de un coraz\u00f3n, alma, esp\u00edritu, mente y voz (Ro. 15:5,6; 1 Co. 1:10; Fil. 1:27; 2:2). Una confesi\u00f3n ayuda a proteger la unidad de una iglesia y a preservar su paz. Sirve como base de comuni\u00f3n eclesi\u00e1stica entre los que est\u00e1n tan casi de acuerdo como para poder andar y trabajar juntos en armon\u00eda. Congrega a los que sostienen una fe com\u00fan y los une en una comuni\u00f3n.<\/p><p>Jes\u00fas dijo: \u2018\u2026toda\u2026 casa dividida contra s\u00ed misma, no permanecer\u00e1\u2019 (Mt. 12:25). \u00bfPueden los calvinistas, los arminianos, los pelagianos y los unitarios orar, trabajar, tener comuni\u00f3n y adorar juntos en paz y con provecho, mientras que cada uno sostiene y promueve sus propias nociones de la verdad? \u00bfQui\u00e9n dirigir\u00e1 el culto o predicar\u00e1? \u00bfPueden los que creen que Jes\u00fas es Dios orar con los que consideran ese culto una idolatr\u00eda? \u00bfPueden los que profesan ser justificados por la fe en Cristo solamente tener comuni\u00f3n con los que creen lo contrario? \u00bfPueden sentarse juntos a la misma mesa sacramental? \u00bfPueden los que creen en la inspiraci\u00f3n verbal y plenaria compartir el p\u00falpito con los que niegan esa doctrina? La \u00fanica manera en que los que difieren en asuntos esenciales pueden habitar juntos en armon\u00eda es imponer una moratoria a la verdad; de lo contrario, convertir\u00e1n ciertamente \u2018la casa de Dios en una triste Babel\u2019.<sup>13<\/sup><\/p><p>Como notamos anteriormente, todas las iglesias tienen un credo, ya sea escrito o entendido por sus miembros. Y todo hombre sabio, antes de unirse a una iglesia, desear\u00e1 saber cu\u00e1l es ese credo. Tiene derecho a saber lo que cree la iglesia y la iglesia tiene derecho a saber lo que \u00e9l cree. Ahora bien, tener un credo no publicado como prueba de comuni\u00f3n es un desorden, por no decir una deshonestidad. Se deja que cada uno descubra el credo de la iglesia por s\u00ed mismo. Y la iglesia misma no tiene una manera f\u00e1cil de discernir si los que solicitan la lista de miembros est\u00e1n en armon\u00eda con la fe com\u00fan de sus miembros, puesto que lo esencial de su com\u00fan fe no se particulariza en ning\u00fan lugar. Una confesi\u00f3n publicada facilita grandemente la evaluaci\u00f3n de la posici\u00f3n doctrinal de la iglesia por parte de un posible miembro, y viceversa.<\/p><p>Una confesi\u00f3n de fe publicada provee tambi\u00e9n una norma doctrinal concisa para ser utilizada en la disciplina de la Iglesia. Hemos de fijarnos \u2018en los que causan divisiones y tropiezos en contra de la doctrina que vosotros hab\u00e9is aprendido, y que os apart\u00e9is de ellos\u2019 (Ro. 16:17). Hemos de excluir a los que perturban la paz de la Iglesia mediante la falsa doctrina: \u2018Al hombre que cause divisiones, despu\u00e9s de una y otra amonestaci\u00f3n, des\u00e9chalo\u2019 (Tit. 3:10). Con objeto de cumplir su papel de guardar la pureza de su lista de miembros, la Iglesia debe tener una norma doctrinal, y esa norma debe publicarse abiertamente, pues los hombres tienen derecho a saber por qu\u00e9 particularidades ser\u00e1n juzgados. Requerir que la Iglesia ejerza disciplina contra el error doctrinal sin una confesi\u00f3n de fe publicada es requerir hacer ladrillos sin paja.<\/p><p>Nada menos que una confesi\u00f3n de fe satisface las demandas leg\u00edtimas de una iglesia y sus miembros entre s\u00ed. Como observ\u00f3 James Bannerman: \u2018Es el deber de la Iglesia\u2026 mediante una declaraci\u00f3n formal y p\u00fablica de su propia fe, dar a sus miembros la certeza de la ortodoxia de su profesi\u00f3n, y recibir la certeza de la de ellos.\u2019<sup>14<\/sup>\u00a0Una iglesia sin confesi\u00f3n de fe podr\u00eda igualmente anunciar que est\u00e1 preparada para dar cabida a toda clase de herej\u00eda que lleva a la condenaci\u00f3n y ser terreno para los que son dados a cultivar la cosecha de lo novedoso. Una iglesia sin confesi\u00f3n de fe tiene el equivalente teol\u00f3gico y eclesi\u00e1stico del SIDA, sin inmunidad alguna contra los vientos infecciosos de la falsa doctrina.<\/p><p>Y lo que es cierto de la vida dentro de la iglesia local es tambi\u00e9n cierto de la comuni\u00f3n entre iglesias locales. \u00bfQu\u00e9 iglesia, que valora la preservaci\u00f3n de su propia pureza doctrinal, as\u00ed como su propia paz y unidad, podr\u00eda tener una comuni\u00f3n segura con otra entidad, sin saber nada de su posici\u00f3n en cuestiones de verdad y error? Sin una pol\u00edtica o fe definidas, tal iglesia no confesional podr\u00eda ser fuente de contaminaci\u00f3n en lugar de edificaci\u00f3n. Bajo tales circunstancias, no podr\u00edamos abrir nuestros p\u00falpitos o fomentar la comuni\u00f3n entre las congregaciones con una conciencia limpia.<sup>15<\/sup><\/p><p>Antes de dejar el tema de los credos como normas de comuni\u00f3n y disciplina, hace falta decir una palabra por si algunos lectores sacan la conclusi\u00f3n de que esto significa que cada miembro debe tener opiniones avanzadas de la doctrina b\u00edblica con objeto de obtener y mantener la lista de miembros en una iglesia confesional.<\/p><p>N\u00f3tese la observaci\u00f3n de Andrew Fuller: \u2018Si una comunidad religiosa acuerda especificar algunos principios importantes que consideran derivados de la Palabra de Dios, y juzga que creerlos es necesario para que cualquiera pueda llegar a ser o continuar siendo miembro de la misma, no se deduce que esos principios deban ser entendidos igualmente, o que todos los hermanos deban tener el mismo grado de conocimiento, ni tampoco que no deban entender ni creer ninguna otra cosa. Las posibilidades y capacidades de distintas personas son diferentes; una puede comprender m\u00e1s de la misma verdad que otra, y puede ampliar sus puntos de vista mediante una grand\u00edsima variedad de ideas afines; y, sin embargo, la sustancia de lo que creen pueden ser a\u00fan la misma. El objeto de los art\u00edculos [de fe] es distanciar no a los d\u00e9biles en la fe sino a sus enemigos declarados.\u2019<sup>16<\/sup><\/p><p><strong>3. Un credo sirve de norma concisa mediante la cual evaluar a los ministros de la Palabra<\/strong><\/p><p>Los ministros de la Palabra han de ser \u2018hombres fieles\u2019 (2 Ti. 2:2), retenedores \u2018de la palabra fiel tal como ha sido ense\u00f1ada, para que tambi\u00e9n pueda exhortar con sana ense\u00f1anza\u2019 (Tit. 1:9). Hemos de estar en guardia contra los falsos profetas y ap\u00f3stoles. Hemos de \u2018probar los esp\u00edritus, si son de Dios\u2019 (1 Jn. 4:1). No hemos de recibir a un hombre infiel en nuestros hogares o darle un saludo fraternal, para no ser part\u00edcipes de sus malas obras (2 Jn. 10).<\/p><p>No podemos obedecer estas amonestaciones recibiendo simplemente la confesi\u00f3n de que alguien cree la Biblia. Debemos saber lo que cree que la Biblia ense\u00f1a acerca de las grandes cuestiones. Una confesi\u00f3n de fe hace relativamente f\u00e1cil para la Iglesia inquirir acerca de la ortodoxia doctrinal de una persona en el amplio campo de la verdad b\u00edblica. Sin una confesi\u00f3n de fe la evaluaci\u00f3n que hace una iglesia de sus ministros es fortuita y superficial en el mejor de los casos; y la iglesia estar\u00e1 en gran peligro de imponer las manos a ne\u00f3fitos y herejes, todo porque no mide a los candidatos al ministerio por una norma amplia y profunda.<\/p><p>Y lo que es cierto en el reconocimiento que hace la Iglesia de sus ministros es doblemente cierto cuando reconoce a los profesores apartados para preparar hombres para el ministerio. No se puede sobrestimar el da\u00f1o infligido a las iglesias por la negligencia al colocar hombres en la ense\u00f1anza teol\u00f3gica y darles la oportunidad de moldear las maleables mentes y almas de j\u00f3venes candidatos al ministerio.<\/p><p><strong>4. Las confesiones contribuyen a un sentido de continuidad hist\u00f3rica<\/strong><\/p><p>\u00bfC\u00f3mo sabemos que nosotros y nuestra congregaci\u00f3n no somos una anomal\u00eda hist\u00f3rica, que no somos los \u00fanicos en la historia que han cre\u00eddo de esta manera? Nuestras confesiones nos atan a un precioso patrimonio de fe recibido del pasado y son un legado por el que podemos transmitir a nuestros hijos la fe de sus padres. Esto, desde luego, no es una cuesti\u00f3n secundaria. Un sentido de continuidad hist\u00f3rica contribuye grandemente a la estabilidad de una iglesia y al bienestar personal y espiritual de sus miembros.<\/p><p><strong>C. Observaciones finales<\/strong><\/p><p><strong>1. El cristianismo moderno est\u00e1 inmerso en una inundaci\u00f3n de relatividad doctrinal.<\/strong>\u00a0A Satan\u00e1s y sus huestes les agrada la imprecisi\u00f3n y la ambig\u00fcedad que est\u00e1n rampantes en nuestro tiempo. Spurgeon observ\u00f3: \u2018El archienemigo de la verdad nos ha invitado a allanar nuestros muros y a eliminar nuestras ciudades amuralladas.\u2019<sup>17<\/sup>\u00a0Nos preguntamos qu\u00e9 dir\u00eda Spurgeon si viviera hoy y pudiera ver hasta qu\u00e9 punto ha avanzado el declive.<\/p><p>Aquellos de nosotros que amamos estas antiguas normas tenemos el deber de contender ardientemente por la fe una vez dada a los santos. No deber\u00edamos rendir nuestra confesiones sin luchar. Como dijo Spurgeon, hablando de la importancia de las confesiones: \u2018Las armas que son ofensivas para nuestros enemigos no deber\u00eda permitirse que se oxidaran.\u2019<sup>18<\/sup>\u00a0Las grandes confesiones reformadas fueron forjadas en el yunque del conflicto por la fe y han ondeado como estandartes dondequiera que se ha librado la batalla por la verdad. Donde los hombres han abandonado estas declaraciones de la religi\u00f3n b\u00edblica, donde las opiniones latitudinarias han reinado, la causa de Dios y la verdad ha sufrido grandemente.<\/p><p>Una reticencia a definir con precisi\u00f3n la fe que profesa creer es s\u00edntoma de que algo va terriblemente mal con una iglesia y su liderazgo. Es imposible que tal iglesia funcione como \u2018columna y baluarte de la verdad\u2019, pues no est\u00e1 dispuesta a definir o defender la verdad que profesa sostener. La realidad de la situaci\u00f3n actual es que no son tanto las confesiones sino las iglesias las que est\u00e1n siendo probadas en nuestros d\u00edas.<\/p><p><strong>2. Peri\u00f3dicamente puede ser necesario revisar las grandes confesiones de fe. No deber\u00edamos, sin embargo, revisarlas por cada capricho o con cada cambio de la moda teol\u00f3gica.<\/strong>\u00a0Estos documentos no se produjeron precipitadamente y no deber\u00edan revisarse precipitadamente. Sin embargo, nuestras confesiones no son inherentemente sacrosantas ni est\u00e1n por encima de la revisi\u00f3n y la mejora; y, desde luego, la historia de la Iglesia no se detuvo en el siglo XVII. Actualmente somos confrontados por errores por los cuales los que redactaron las grandes confesiones no fueron enfrentados y a los que no se refirieron expl\u00edcitamente en las confesiones. As\u00ed pues, puede juzgarse necesaria la revisi\u00f3n, pero es una tarea a realizar con extremo cuidado.<\/p><p>Si en nuestro tiempo nos encargamos de la revisi\u00f3n de nuestras confesiones, debemos estar decididos a ir contra el esp\u00edritu de mucha de la moderna construcci\u00f3n confesional. Las declaraciones doctrinales modernas se construyen con un prop\u00f3sito diferente al de las antiguas confesiones.<\/p><p>Machen observ\u00f3 en sus tiempos: \u2018Los credos hist\u00f3ricos exclu\u00edan el error; ten\u00edan el prop\u00f3sito de excluir el error; ten\u00edan el prop\u00f3sito de expresar la ense\u00f1anza b\u00edblica en claro contraste con lo que se opon\u00eda a la ense\u00f1anza b\u00edblica, con objeto de preservar la pureza de la Iglesia. Estas declaraciones modernas, por el contrario, incluyen el error. Est\u00e1n dise\u00f1adas para dar lugar en la Iglesia a cuantas m\u00e1s personas y tipos de pensamiento como sea posible.\u2019<sup>19<\/sup><\/p><p><strong>3. Al lado de nuestra apreciaci\u00f3n por las grandes confesiones reformadas, debemos recordar que cada generaci\u00f3n debe fundamentar su fe en la Biblia.<\/strong>\u00a0La fe de las personas no debe estar arraigada s\u00f3lo en una lealtad a la confesi\u00f3n. En nuestras iglesias debemos buscar hacer seguidores de Cristo, no simplemente bautistas, o presbiterianos o reformados. La confesi\u00f3n no debe convertirse simplemente en una tradici\u00f3n que se sostiene sin ninguna convicci\u00f3n personal arraigada en la Palabra de Dios. Como observ\u00f3 el profesor Murray: \u2018Cuando cualquier generaci\u00f3n se contenta con confiar en su patrimonio teol\u00f3gico y reh\u00fasa explorar por s\u00ed misma las riquezas de la revelaci\u00f3n divina, entonces el declive est\u00e1 ya teniendo lugar y la heterodoxia ser\u00e1 la porci\u00f3n de la siguiente generaci\u00f3n.\u2019<sup>20<\/sup><\/p><p><strong>4. La cuesti\u00f3n de la honestidad sale a relucir cuando nos referimos al tema de las confesiones de fe.<\/strong>\u00a0Tanto para las iglesias como para los individuos, suscribir una confesi\u00f3n ha de ser un acto caracterizado por la integridad moral y la veracidad. \u00bfQui\u00e9n discutir\u00eda la premisa de que una iglesia debe ser fiel a sus normas publicadas o que una persona debe ser lo que dice ser? Tristemente, sin embargo, muchas iglesias se han apartado de su confesi\u00f3n mientras pretend\u00edan estar adheridas a las antiguas normas. Y muchos ministros pretenden ser leales a la confesi\u00f3n de su iglesia, cuando realmente objetan a (o tienen serias reservas mentales acerca de) art\u00edculos particulares de fe.<\/p><p>Cuando una iglesia se aparta de las antiguas sendas, si no quiere volver, que abjure p\u00fablicamente de su confesi\u00f3n. Si bien nos puede doler ver tal deserci\u00f3n de la verdad, y aunque los enemigos de la verdad puedan aprovecharse de la oportunidad para calumniar y despotricar, es sin duda mejor y m\u00e1s veraz que el que la iglesia contin\u00fae en la hipocres\u00eda.<\/p><p>Y lo que es cierto de la vida colectiva es tambi\u00e9n cierto de la honestidad personal. Samuel Miller arg\u00fc\u00eda que suscribir un credo es una transacci\u00f3n solemne \u2018en la que debemos embarcarnos con mucha y profunda deliberaci\u00f3n y humilde oraci\u00f3n; y en la cual, si el hombre est\u00e1 obligado a ser sincero en algo, est\u00e1 obligado a ser honesto para con su Dios, honesto para consigo mismo y honesto para con la iglesia a la que se une.\u2019<sup>21<\/sup>\u00a0Miller contin\u00faa diciendo: \u2018En cuanto a m\u00ed, no conozco ninguna transacci\u00f3n en que la insinceridad es m\u00e1s justamente culpable del terrible pecado de \u201cmentir al Esp\u00edritu Santo\u201d que \u00e9sta.\u2019<sup>22<\/sup><\/p><p>Para terminar, debo apelar a los pastores. La mayor\u00eda de nosotros afirmamos adherirnos a una confesi\u00f3n antes de impon\u00e9rsenos las manos. Hermanos, tenemos la solemne obligaci\u00f3n ante Dios de andar en la unidad de la fe en la congregaci\u00f3n en la que trabajamos. Si no podemos hacer esto honestamente, si nuestros puntos de vista cambian, deber\u00edamos apartarnos y buscar un grupo al que podamos unirnos sin hipocres\u00eda. Si no estamos dispuestos a hacer esto, no somos irreprensibles e irreprochables; y, por tanto, estamos descalificados para el ministerio.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3074bea e-flex e-con-boxed wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-parent\" data-id=\"3074bea\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0d24f60 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"0d24f60\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<h4><strong>Robert Paul<\/strong><strong> Ma<\/strong><strong>rtin<\/strong><\/h4><p>El Dr. Robert Paul Martin es miembro de la Trinity Baptist Church, Montville, New Jersey, EE.UU. y sirve como Decano Acad\u00e9mico y Profesor de Teolog\u00eda B\u00edblica en la Trinity Ministerial Academy.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-b884d32 e-flex e-con-boxed wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-parent\" data-id=\"b884d32\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-05945ac elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"05945ac\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">Referencias<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ab77316 e-flex e-con-boxed wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-parent\" data-id=\"ab77316\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c278d91 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"c278d91\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>1. Del pr\u00f3logo de Bonar a Catechisms of the Scottish Reformation, reimpreso como \u2018Religion without Theology\u2019, Banner of Truth, junio 1971, p\u00e1g. 37.<br \/>2. Citado por Kenneth L. Gentry, hijo, \u2018In Defence of Credalism\u2019, Banner of Truth, abril 1981, p\u00e1g. 6.<br \/>3. Samuel Miller, The Utility and Importance of Creeds and Confessions (reimpreso por A. Press, 1987), p\u00e1gs. 33-35.<br \/>4. John Murray, Collected Writings of John Murray (Banner of Truth Trust), vol. 1, p\u00e1g. 281.<br \/>5. A. A. Hodge, Comentario de la Confesi\u00f3n de Fe de Westminster (CLIE, 1987), p\u00e1g. 1.<br \/>6. W.G.T. Shedd, Orthodoxy and Heterodoxy (Charles Scribner\u2019s Sons, 1893), p\u00e1gs. 167-8.<br \/>7. Miller, Utility and Importance of Creeds and Confessions, p\u00e1g. 40.<br \/>8. Ib\u00edd.<br \/>9. Ib\u00edd., p\u00e1gs. 56-7.<br \/>10. Andrew Fuller, Complete Works (Holdsworth &amp; Ball, 1832), vol. 5, p\u00e1gs. 221-2.<br \/>11. B.H. Carroll, Colosenses, Efesios y Hebreos en Comentario b\u00edblico (CLIE, 1987), p\u00e1g. 158.<br \/>12. John Murray observ\u00f3: \u2018En muchos c\u00edrculos hoy, existe la tendencia a depreciar, si no a deplorar, el discernimiento en la definici\u00f3n teol\u00f3gica que la Confesi\u00f3n ejemplifica. Esta es una actitud que debe desaprobarse. Una fe creciente fundada en la finalidad de la Escritura requiere una mayor particularidad y no puede ser consecuente con las generalidades que dan lugar al error\u2019 (Murray, Collected Writings, vol. 1, p\u00e1g. 317).<br \/>13. Miller, Utility and Importance of Creed and Confessions, p\u00e1g. 10.<br \/>14. James Bannerman, The Church of Christ (Banner of Truth Trust, 1960), vol. 1, p\u00e1g. 296.<br \/>15. Cuando descubrimos que no hay un acuerdo absoluto entre nuestras confesiones, al menos podemos tener comuni\u00f3n con nuestros ojos abiertos a aquellas perspectivas que nos dividen.<br \/>16. Fuller, Works, vol. 5, p\u00e1g. 222.<br \/>17. Citado por Williams Cathcart, \u2018Creeds, Advantageous\u2019 en The Baptist Encyclopaedia (Louis H. Everts), p\u00e1g. 294.<br \/>18. Ib\u00edd.<br \/>19. J.G. Machen, \u2018Creed and Doctrinal Advance\u2019, Banner of Truth, noviembre 1970).<br \/>20. Citado por Allan Harman, \u2018The Place and Significance of Reformed Confessions Today\u2019, Banner of Truth, enero 1973, p\u00e1g. 28.<br \/>21. Miller, Utility and Importance of Creeds and Confessions, p\u00e1g. 98.<br \/>22. Ib\u00edd.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-c269461 e-grid e-con-boxed wpr-particle-no wpr-jarallax-no wpr-parallax-no wpr-sticky-section-no wpr-column-slider-no wpr-equal-height-no e-con e-parent\" data-id=\"c269461\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-062cca6 elementor-align-justify elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"062cca6\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm\" href=\"https:\/\/ibrnb.org\/confesion-de-fe-2\/\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-icon\">\n\t\t\t\t<svg aria-hidden=\"true\" class=\"e-font-icon-svg e-fas-arrow-circle-left\" viewBox=\"0 0 512 512\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\"><path d=\"M256 504C119 504 8 393 8 256S119 8 256 8s248 111 248 248-111 248-248 248zm28.9-143.6L209.4 288H392c13.3 0 24-10.7 24-24v-16c0-13.3-10.7-24-24-24H209.4l75.5-72.4c9.7-9.3 9.9-24.8.4-34.3l-11-10.9c-9.4-9.4-24.6-9.4-33.9 0L107.7 239c-9.4 9.4-9.4 24.6 0 33.9l132.7 132.7c9.4 9.4 24.6 9.4 33.9 0l11-10.9c9.5-9.5 9.3-25-.4-34.3z\"><\/path><\/svg>\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">Confesi\u00f3n de fe de Londres de 1689<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ed86935 elementor-align-justify elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"ed86935\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm\" href=\"https:\/\/ibrnb.org\/cap-1-de-las-santas-escrituras\/\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-icon\">\n\t\t\t\t<svg aria-hidden=\"true\" class=\"e-font-icon-svg e-fas-arrow-circle-right\" viewBox=\"0 0 512 512\" xmlns=\"http:\/\/www.w3.org\/2000\/svg\"><path d=\"M256 8c137 0 248 111 248 248S393 504 256 504 8 393 8 256 119 8 256 8zm-28.9 143.6l75.5 72.4H120c-13.3 0-24 10.7-24 24v16c0 13.3 10.7 24 24 24h182.6l-75.5 72.4c-9.7 9.3-9.9 24.8-.4 34.3l11 10.9c9.4 9.4 24.6 9.4 33.9 0L404.3 273c9.4-9.4 9.4-24.6 0-33.9L271.6 106.3c-9.4-9.4-24.6-9.4-33.9 0l-11 10.9c-9.5 9.6-9.3 25.1.4 34.4z\"><\/path><\/svg>\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">De las Santas Escrituras<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Confesi\u00f3n de fe | Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones Confesi\u00f3n de fe de Londres de 1689 Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones Confesi\u00f3n de fe de Londres de 1689 El a\u00f1o 1989 marca el 300 aniversario de la publicaci\u00f3n de la Segunda Confesi\u00f3n de Londres (tambi\u00e9n conocida como la Confesi\u00f3n de la Asamblea o La Confesi\u00f3n Bautista de Fe de 1689. Si bien fue escrita y publicada an\u00f3nimamente en 1677, tras la ascensi\u00f3n de Guillermo y Mar\u00eda al trono de Inglaterra y la Ley de Tolerancia, los bautistas particulares de Inglaterra se reunieron en asamblea p\u00fablica, firmaron la Confesi\u00f3n y la volvieron a publicar para la consideraci\u00f3n del p\u00fablico cristiano. La Confesi\u00f3n de Westminster de 1647 fue utilizada como la estructura b\u00e1sica de la Segunda Confesi\u00f3n de Londres, si bien con modificaciones. Algunas de estas modificaciones fueron obra de los que redactaron la confesi\u00f3n; otras se adoptaron a partir de la Declaraci\u00f3n de Saboya publicada por los independientes en 1658 y de la Primera Confesi\u00f3n Bautista de Londres de 1644. El prop\u00f3sito de este m\u00e9todo fue mostrar, siempre que fuera posible, la continuidad de la fe que exist\u00eda entre los bautistas particulares y sus otros hermanos reformados en Gran Breta\u00f1a. En la actualidad, los bautistas reformados tienen en alta estima la Segunda Confesi\u00f3n de Londres y muchas de las iglesias contin\u00faan consider\u00e1ndola como su declaraci\u00f3n oficial de fe. El entusiasmo que muchos sienten hacia las grandes confesiones reformadas, sin embargo, no es compartido por todos. Por desgracia, vivimos en una era que no tiene en cuenta los credos o que est\u00e1 aun en contra de los mismos, y que est\u00e1 marcada por el relativismo existencial, el antiautoritarismo y el aislacionismo hist\u00f3rico. Muchos cristianos profesantes consideran los credos y las confesiones de fe como tradiciones humanas, preceptos de hombres, meras opiniones religiosas. Hablando acerca de su tiempo, Horatius Bonar dijo: \u2018Cada nueva expresi\u00f3n de escepticismo, especialmente sobre temas religiosos, y por parte de hombres nominalmente \u201creligiosos\u201d, es saludada como otro bramido de esa tormenta que ha de enviar todos los credos al fondo del mar; se observa el flujo de la marea no por la aparici\u00f3n de la verdad por encima de las aguas, sino por la inmersi\u00f3n del dogma. Nada se objeta a cualquier libro o doctrina o credo que deje a los hombres en libertad de adorar el dios que quieran; pero a cualquier cosa que determine su relaci\u00f3n con Dios, que infiera su responsabilidad por su fe, que implique que Dios ha anunciado autoritativamente lo que se ha de creer, se objeta con protestas en nombre de la libertad injuriada\u2019.1 Nos preguntamos qu\u00e9 dir\u00eda Bonar hoy. Aquellos que defienden a conciencia las grandes confesiones reformadas son considerados como anacr\u00f3nicos, si no como enemigos de la fe y de la Iglesia. En algunos c\u00edrculos somos censurados y evitados; y si intentamos convencer a otros de los beneficios de un cristianismo confesional y de los peligros del latitudinarismo doctrinal, se nos estigmatiza como si estuvi\u00e9ramos infectados de \u2018credismo\u2019 progresivo, el equivalente teol\u00f3gico y eclesi\u00e1stico de la lepra. En semejante clima, es importante que los que amamos las confesiones reformadas tengamos ideas claras acerca de la legitimidad de las confesiones y de sus muchos usos beneficiosos. A. La legitimidad de las confesiones La Biblia dice que la Iglesia es \u2018columna y baluarte de la verdad\u2019 (1 Ti. 3:15). El t\u00e9rmino stulos (columna) se refiere a una columna que sostiene un edificio; y hedraioma (baluarte) se refiere a la base o fundamento de una estructura. La \u2018verdad\u2019 a que se refiere el texto es la revelaci\u00f3n que Dios hizo a los hombres, esto es, esa revelaci\u00f3n especial que comenz\u00f3 en el Ed\u00e9n y que concluy\u00f3 con el establecimiento del Nuevo Pacto, esa revelaci\u00f3n que tiene como su centro focal \u2018el misterio de la piedad\u2019, el Evangelio de Jesucristo (1 Ti. 3:16). Al llamar a la Iglesia \u2018columna y baluarte de la verdad\u2019, la Biblia nos ense\u00f1a que la revelaci\u00f3n que Dios ha dado para la salvaci\u00f3n de los hombres ha sido confiada a la Iglesia, esto es, a una instituci\u00f3n que fue designada y planeada por Dios para conservar pura la verdad, para defenderla contra el error y contra los ataques de sus enemigos, y encomendarla, sin diluir ni adulterar, a las generaciones futuras. La Iglesia fue creada como una sociedad humana ordenada por Dios para el sostenimiento y la promoci\u00f3n de la verdad revelada en el mundo. Esto, desde luego, hace que la Iglesia sea indispensable, tan indispensable como la columna o fundamento de una casa. En el desempe\u00f1o de su deber (tanto hacia los que est\u00e1n dentro de la Iglesia como hacia los que est\u00e1n fuera) como \u2018columna y baluarte de la verdad\u2019, entre otras cosas, la Iglesia ha publicado confesiones de fe, una actividad que hist\u00f3ricamente ha considerado como un medio leg\u00edtimo para el cumplimiento de su deber. Pero siempre que la Iglesia ha publicado tales normas confesionales, se han levantado voces que han cuestionado la legitimidad de haberlo hecho. Se han suscitado dos objeciones b\u00e1sicas. 1. Algunos arguyen contra la legitimidad de las confesiones sobre la premisa de que las confesiones de fe minan la sola autoridad de la Biblia en asuntos de fe y pr\u00e1ctica. Se oye con frecuencia el clamor: \u2018Ning\u00fan credo sino la Biblia.\u2019 En algunos casos, esta afirmaci\u00f3n es digna de respeto, pues algunos parecen estar genuinamente motivados por el reconocimiento de que la Biblia ocupa un lugar singular en la regulaci\u00f3n de la fe y vida de la Iglesia. Sin embargo, es ingenuo creer que la Iglesia cumple plenamente su deber como columna y baluarte de la verdad proclamando que cree en la Biblia. La mayor\u00eda de los herejes est\u00e1n dispuestos a decir lo mismo. Un escritor proclama: \u2018Para alcanzar la verdad, debemos desechar los prejuicios religiosos\u2026 Debemos dejar que Dios hable por s\u00ed mismo\u2026 Apelamos a la Biblia para la verdad.\u2019 El problema de esta<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-23640","page","type-page","status-publish","hentry"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.5 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones - Iglesia Bautista Reformada de North Bergen<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/ibrnb.org\/es\/introduccion-la-legitimidad-y-el-uso-de-las-confesiones\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones - Iglesia Bautista Reformada de North Bergen\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Confesi\u00f3n de fe | Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones Confesi\u00f3n de fe de Londres de 1689 Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones Confesi\u00f3n de fe de Londres de 1689 El a\u00f1o 1989 marca el 300 aniversario de la publicaci\u00f3n de la Segunda Confesi\u00f3n de Londres (tambi\u00e9n conocida como la Confesi\u00f3n de la Asamblea o La Confesi\u00f3n Bautista de Fe de 1689. Si bien fue escrita y publicada an\u00f3nimamente en 1677, tras la ascensi\u00f3n de Guillermo y Mar\u00eda al trono de Inglaterra y la Ley de Tolerancia, los bautistas particulares de Inglaterra se reunieron en asamblea p\u00fablica, firmaron la Confesi\u00f3n y la volvieron a publicar para la consideraci\u00f3n del p\u00fablico cristiano. La Confesi\u00f3n de Westminster de 1647 fue utilizada como la estructura b\u00e1sica de la Segunda Confesi\u00f3n de Londres, si bien con modificaciones. Algunas de estas modificaciones fueron obra de los que redactaron la confesi\u00f3n; otras se adoptaron a partir de la Declaraci\u00f3n de Saboya publicada por los independientes en 1658 y de la Primera Confesi\u00f3n Bautista de Londres de 1644. El prop\u00f3sito de este m\u00e9todo fue mostrar, siempre que fuera posible, la continuidad de la fe que exist\u00eda entre los bautistas particulares y sus otros hermanos reformados en Gran Breta\u00f1a. En la actualidad, los bautistas reformados tienen en alta estima la Segunda Confesi\u00f3n de Londres y muchas de las iglesias contin\u00faan consider\u00e1ndola como su declaraci\u00f3n oficial de fe. El entusiasmo que muchos sienten hacia las grandes confesiones reformadas, sin embargo, no es compartido por todos. Por desgracia, vivimos en una era que no tiene en cuenta los credos o que est\u00e1 aun en contra de los mismos, y que est\u00e1 marcada por el relativismo existencial, el antiautoritarismo y el aislacionismo hist\u00f3rico. Muchos cristianos profesantes consideran los credos y las confesiones de fe como tradiciones humanas, preceptos de hombres, meras opiniones religiosas. Hablando acerca de su tiempo, Horatius Bonar dijo: \u2018Cada nueva expresi\u00f3n de escepticismo, especialmente sobre temas religiosos, y por parte de hombres nominalmente \u201creligiosos\u201d, es saludada como otro bramido de esa tormenta que ha de enviar todos los credos al fondo del mar; se observa el flujo de la marea no por la aparici\u00f3n de la verdad por encima de las aguas, sino por la inmersi\u00f3n del dogma. Nada se objeta a cualquier libro o doctrina o credo que deje a los hombres en libertad de adorar el dios que quieran; pero a cualquier cosa que determine su relaci\u00f3n con Dios, que infiera su responsabilidad por su fe, que implique que Dios ha anunciado autoritativamente lo que se ha de creer, se objeta con protestas en nombre de la libertad injuriada\u2019.1 Nos preguntamos qu\u00e9 dir\u00eda Bonar hoy. Aquellos que defienden a conciencia las grandes confesiones reformadas son considerados como anacr\u00f3nicos, si no como enemigos de la fe y de la Iglesia. En algunos c\u00edrculos somos censurados y evitados; y si intentamos convencer a otros de los beneficios de un cristianismo confesional y de los peligros del latitudinarismo doctrinal, se nos estigmatiza como si estuvi\u00e9ramos infectados de \u2018credismo\u2019 progresivo, el equivalente teol\u00f3gico y eclesi\u00e1stico de la lepra. En semejante clima, es importante que los que amamos las confesiones reformadas tengamos ideas claras acerca de la legitimidad de las confesiones y de sus muchos usos beneficiosos. A. La legitimidad de las confesiones La Biblia dice que la Iglesia es \u2018columna y baluarte de la verdad\u2019 (1 Ti. 3:15). El t\u00e9rmino stulos (columna) se refiere a una columna que sostiene un edificio; y hedraioma (baluarte) se refiere a la base o fundamento de una estructura. 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Esto, desde luego, hace que la Iglesia sea indispensable, tan indispensable como la columna o fundamento de una casa. En el desempe\u00f1o de su deber (tanto hacia los que est\u00e1n dentro de la Iglesia como hacia los que est\u00e1n fuera) como \u2018columna y baluarte de la verdad\u2019, entre otras cosas, la Iglesia ha publicado confesiones de fe, una actividad que hist\u00f3ricamente ha considerado como un medio leg\u00edtimo para el cumplimiento de su deber. Pero siempre que la Iglesia ha publicado tales normas confesionales, se han levantado voces que han cuestionado la legitimidad de haberlo hecho. Se han suscitado dos objeciones b\u00e1sicas. 1. Algunos arguyen contra la legitimidad de las confesiones sobre la premisa de que las confesiones de fe minan la sola autoridad de la Biblia en asuntos de fe y pr\u00e1ctica. Se oye con frecuencia el clamor: \u2018Ning\u00fan credo sino la Biblia.\u2019 En algunos casos, esta afirmaci\u00f3n es digna de respeto, pues algunos parecen estar genuinamente motivados por el reconocimiento de que la Biblia ocupa un lugar singular en la regulaci\u00f3n de la fe y vida de la Iglesia. Sin embargo, es ingenuo creer que la Iglesia cumple plenamente su deber como columna y baluarte de la verdad proclamando que cree en la Biblia. La mayor\u00eda de los herejes est\u00e1n dispuestos a decir lo mismo. Un escritor proclama: \u2018Para alcanzar la verdad, debemos desechar los prejuicios religiosos\u2026 Debemos dejar que Dios hable por s\u00ed mismo\u2026 Apelamos a la Biblia para la verdad.\u2019 El problema de esta\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/ibrnb.org\/es\/introduccion-la-legitimidad-y-el-uso-de-las-confesiones\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Iglesia Bautista Reformada de North Bergen\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/profile.php?id=100064443055881\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-03-28T02:18:00+00:00\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"33 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/ibrnb.org\\\/introduccion-la-legitimidad-y-el-uso-de-las-confesiones\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/ibrnb.org\\\/introduccion-la-legitimidad-y-el-uso-de-las-confesiones\\\/\",\"name\":\"Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones - Iglesia Bautista Reformada de North Bergen\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/ibrnb.org\\\/es\\\/#website\"},\"datePublished\":\"2025-03-25T22:09:20+00:00\",\"dateModified\":\"2025-03-28T02:18:00+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/ibrnb.org\\\/introduccion-la-legitimidad-y-el-uso-de-las-confesiones\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/ibrnb.org\\\/introduccion-la-legitimidad-y-el-uso-de-las-confesiones\\\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/ibrnb.org\\\/introduccion-la-legitimidad-y-el-uso-de-las-confesiones\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/ibrnb.org\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/ibrnb.org\\\/es\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/ibrnb.org\\\/es\\\/\",\"name\":\"Iglesia Bautista Reformada de North Bergen\",\"description\":\"Iglesia del Se\u00f1or Jesucristo.\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/ibrnb.org\\\/es\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/ibrnb.org\\\/es\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/ibrnb.org\\\/es\\\/#organization\",\"name\":\"Iglesia Bautista Reformada de North Bergen\",\"url\":\"https:\\\/\\\/ibrnb.org\\\/es\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/ibrnb.org\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/ibrnb.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/03\\\/Iglesia_Logo_Calado-e1744687663107.png?fit=925%2C510&ssl=1\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/ibrnb.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2025\\\/03\\\/Iglesia_Logo_Calado-e1744687663107.png?fit=925%2C510&ssl=1\",\"width\":925,\"height\":510,\"caption\":\"Iglesia Bautista Reformada de North Bergen\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/ibrnb.org\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/profile.php?id=100064443055881\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones - Iglesia Bautista Reformada de North Bergen","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/introduccion-la-legitimidad-y-el-uso-de-las-confesiones\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones - Iglesia Bautista Reformada de North Bergen","og_description":"Confesi\u00f3n de fe | Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones Confesi\u00f3n de fe de Londres de 1689 Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones Confesi\u00f3n de fe de Londres de 1689 El a\u00f1o 1989 marca el 300 aniversario de la publicaci\u00f3n de la Segunda Confesi\u00f3n de Londres (tambi\u00e9n conocida como la Confesi\u00f3n de la Asamblea o La Confesi\u00f3n Bautista de Fe de 1689. Si bien fue escrita y publicada an\u00f3nimamente en 1677, tras la ascensi\u00f3n de Guillermo y Mar\u00eda al trono de Inglaterra y la Ley de Tolerancia, los bautistas particulares de Inglaterra se reunieron en asamblea p\u00fablica, firmaron la Confesi\u00f3n y la volvieron a publicar para la consideraci\u00f3n del p\u00fablico cristiano. La Confesi\u00f3n de Westminster de 1647 fue utilizada como la estructura b\u00e1sica de la Segunda Confesi\u00f3n de Londres, si bien con modificaciones. Algunas de estas modificaciones fueron obra de los que redactaron la confesi\u00f3n; otras se adoptaron a partir de la Declaraci\u00f3n de Saboya publicada por los independientes en 1658 y de la Primera Confesi\u00f3n Bautista de Londres de 1644. El prop\u00f3sito de este m\u00e9todo fue mostrar, siempre que fuera posible, la continuidad de la fe que exist\u00eda entre los bautistas particulares y sus otros hermanos reformados en Gran Breta\u00f1a. En la actualidad, los bautistas reformados tienen en alta estima la Segunda Confesi\u00f3n de Londres y muchas de las iglesias contin\u00faan consider\u00e1ndola como su declaraci\u00f3n oficial de fe. El entusiasmo que muchos sienten hacia las grandes confesiones reformadas, sin embargo, no es compartido por todos. Por desgracia, vivimos en una era que no tiene en cuenta los credos o que est\u00e1 aun en contra de los mismos, y que est\u00e1 marcada por el relativismo existencial, el antiautoritarismo y el aislacionismo hist\u00f3rico. Muchos cristianos profesantes consideran los credos y las confesiones de fe como tradiciones humanas, preceptos de hombres, meras opiniones religiosas. Hablando acerca de su tiempo, Horatius Bonar dijo: \u2018Cada nueva expresi\u00f3n de escepticismo, especialmente sobre temas religiosos, y por parte de hombres nominalmente \u201creligiosos\u201d, es saludada como otro bramido de esa tormenta que ha de enviar todos los credos al fondo del mar; se observa el flujo de la marea no por la aparici\u00f3n de la verdad por encima de las aguas, sino por la inmersi\u00f3n del dogma. Nada se objeta a cualquier libro o doctrina o credo que deje a los hombres en libertad de adorar el dios que quieran; pero a cualquier cosa que determine su relaci\u00f3n con Dios, que infiera su responsabilidad por su fe, que implique que Dios ha anunciado autoritativamente lo que se ha de creer, se objeta con protestas en nombre de la libertad injuriada\u2019.1 Nos preguntamos qu\u00e9 dir\u00eda Bonar hoy. Aquellos que defienden a conciencia las grandes confesiones reformadas son considerados como anacr\u00f3nicos, si no como enemigos de la fe y de la Iglesia. En algunos c\u00edrculos somos censurados y evitados; y si intentamos convencer a otros de los beneficios de un cristianismo confesional y de los peligros del latitudinarismo doctrinal, se nos estigmatiza como si estuvi\u00e9ramos infectados de \u2018credismo\u2019 progresivo, el equivalente teol\u00f3gico y eclesi\u00e1stico de la lepra. En semejante clima, es importante que los que amamos las confesiones reformadas tengamos ideas claras acerca de la legitimidad de las confesiones y de sus muchos usos beneficiosos. A. La legitimidad de las confesiones La Biblia dice que la Iglesia es \u2018columna y baluarte de la verdad\u2019 (1 Ti. 3:15). El t\u00e9rmino stulos (columna) se refiere a una columna que sostiene un edificio; y hedraioma (baluarte) se refiere a la base o fundamento de una estructura. La \u2018verdad\u2019 a que se refiere el texto es la revelaci\u00f3n que Dios hizo a los hombres, esto es, esa revelaci\u00f3n especial que comenz\u00f3 en el Ed\u00e9n y que concluy\u00f3 con el establecimiento del Nuevo Pacto, esa revelaci\u00f3n que tiene como su centro focal \u2018el misterio de la piedad\u2019, el Evangelio de Jesucristo (1 Ti. 3:16). Al llamar a la Iglesia \u2018columna y baluarte de la verdad\u2019, la Biblia nos ense\u00f1a que la revelaci\u00f3n que Dios ha dado para la salvaci\u00f3n de los hombres ha sido confiada a la Iglesia, esto es, a una instituci\u00f3n que fue designada y planeada por Dios para conservar pura la verdad, para defenderla contra el error y contra los ataques de sus enemigos, y encomendarla, sin diluir ni adulterar, a las generaciones futuras. La Iglesia fue creada como una sociedad humana ordenada por Dios para el sostenimiento y la promoci\u00f3n de la verdad revelada en el mundo. Esto, desde luego, hace que la Iglesia sea indispensable, tan indispensable como la columna o fundamento de una casa. En el desempe\u00f1o de su deber (tanto hacia los que est\u00e1n dentro de la Iglesia como hacia los que est\u00e1n fuera) como \u2018columna y baluarte de la verdad\u2019, entre otras cosas, la Iglesia ha publicado confesiones de fe, una actividad que hist\u00f3ricamente ha considerado como un medio leg\u00edtimo para el cumplimiento de su deber. Pero siempre que la Iglesia ha publicado tales normas confesionales, se han levantado voces que han cuestionado la legitimidad de haberlo hecho. Se han suscitado dos objeciones b\u00e1sicas. 1. Algunos arguyen contra la legitimidad de las confesiones sobre la premisa de que las confesiones de fe minan la sola autoridad de la Biblia en asuntos de fe y pr\u00e1ctica. Se oye con frecuencia el clamor: \u2018Ning\u00fan credo sino la Biblia.\u2019 En algunos casos, esta afirmaci\u00f3n es digna de respeto, pues algunos parecen estar genuinamente motivados por el reconocimiento de que la Biblia ocupa un lugar singular en la regulaci\u00f3n de la fe y vida de la Iglesia. Sin embargo, es ingenuo creer que la Iglesia cumple plenamente su deber como columna y baluarte de la verdad proclamando que cree en la Biblia. La mayor\u00eda de los herejes est\u00e1n dispuestos a decir lo mismo. Un escritor proclama: \u2018Para alcanzar la verdad, debemos desechar los prejuicios religiosos\u2026 Debemos dejar que Dios hable por s\u00ed mismo\u2026 Apelamos a la Biblia para la verdad.\u2019 El problema de esta","og_url":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/introduccion-la-legitimidad-y-el-uso-de-las-confesiones\/","og_site_name":"Iglesia Bautista Reformada de North Bergen","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/profile.php?id=100064443055881","article_modified_time":"2025-03-28T02:18:00+00:00","twitter_card":"summary_large_image","twitter_misc":{"Tiempo de lectura":"33 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/ibrnb.org\/introduccion-la-legitimidad-y-el-uso-de-las-confesiones\/","url":"https:\/\/ibrnb.org\/introduccion-la-legitimidad-y-el-uso-de-las-confesiones\/","name":"Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones - Iglesia Bautista Reformada de North Bergen","isPartOf":{"@id":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/#website"},"datePublished":"2025-03-25T22:09:20+00:00","dateModified":"2025-03-28T02:18:00+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/ibrnb.org\/introduccion-la-legitimidad-y-el-uso-de-las-confesiones\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/ibrnb.org\/introduccion-la-legitimidad-y-el-uso-de-las-confesiones\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/ibrnb.org\/introduccion-la-legitimidad-y-el-uso-de-las-confesiones\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/ibrnb.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesiones"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/#website","url":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/","name":"Iglesia Bautista Reformada de North Bergen","description":"Iglesia del Se\u00f1or Jesucristo.","publisher":{"@id":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/#organization","name":"Iglesia Bautista Reformada de North Bergen","url":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i0.wp.com\/ibrnb.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Iglesia_Logo_Calado-e1744687663107.png?fit=925%2C510&ssl=1","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/ibrnb.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Iglesia_Logo_Calado-e1744687663107.png?fit=925%2C510&ssl=1","width":925,"height":510,"caption":"Iglesia Bautista Reformada de North Bergen"},"image":{"@id":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/profile.php?id=100064443055881"]}]}},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/23640","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23640"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/23640\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":24285,"href":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/23640\/revisions\/24285"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/ibrnb.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23640"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}