{"version":"1.0","provider_name":"Iglesia Bautista Reformada de North Bergen","provider_url":"https:\/\/ibrnb.org\/es","title":"Cap. 15: Del arrepentimiento para vida y salvaci\u00f3n - Iglesia Bautista Reformada de North Bergen","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"MOSxv4nHCN\"><a href=\"https:\/\/ibrnb.org\/es\/cap-15-del-arrepentimiento-para-vida-y-salvacion\/\">Cap. 15: Del arrepentimiento para vida y salvaci\u00f3n<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/ibrnb.org\/es\/cap-15-del-arrepentimiento-para-vida-y-salvacion\/embed\/#?secret=MOSxv4nHCN\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abCap. 15: Del arrepentimiento para vida y salvaci\u00f3n\u00bb \u2014 Iglesia Bautista Reformada de North Bergen\" data-secret=\"MOSxv4nHCN\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/ibrnb.org\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>\n","description":"Historia | Creencias | Evangelio\u00a0| Confesi\u00f3n de fe | Liderazgo | Contacto Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesionesCap. 1: Las Santas EscriturasCap. 2: De Dios y de la Santa TrinidadCap. 3: Del decreto de DiosCap. 4: De la creaci\u00f3nCap. 5: De la divina providenciaCap. 6: De la Ca\u00edda del hombre, del pecado y su castigoCap. 7: Del pacto de DiosCap. 8: De Cristo el MediadorCap. 9: Del libre albedr\u00edoCap. 10: Del llamamiento eficazCap. 11: De la justificaci\u00f3nCap. 12: De la adopci\u00f3nCap. 13: De la santificaci\u00f3nCap. 14: De la fe salvadoraCap. 15: Del arrepentimiento para vida y salvaci\u00f3nCap. 16: De las buenas obrasCap. 17: De la perseverancia de los santosCap. 18: De la seguridad de la gracia y de la salvaci\u00f3nCap. 19: De la ley de DiosCap. 20: Del evangelio y del alcance de su graciaCap. 21: De la libertad cristiana y de la libertad de concienciaCap. 22: De la adoraci\u00f3n religiosa y del d\u00eda de reposoCap. 23: De los juramentos y votos l\u00edcitosCap. 24: De las autoridades civilesCap. 25: Del matrimonioCap. 26: De la IglesiaCap. 27: De la comuni\u00f3n de los santosCap. 28: Del bautismo y la Cena del Se\u00f1orCap. 29: Del bautismoCap. 30: De la Cena del Se\u00f1orCap. 31: Del estado del hombre despu\u00e9s de la muerte y de la resurrecci\u00f3n de los muertosCap. 32: Del juicio final Cap\u00edtulo 15, Del arrepentimiento para vida y salvaci\u00f3n A aquellos de los elegidos que se convierten en la madurez, habiendo vivido por alg\u00fan tiempo en el estado natural,1\u00a0y habiendo servido en el mismo a diversas concupiscencias y placeres, Dios, al llamarlos eficazmente, les da arrepentimiento para vida.2 1. Tit. 3:2-52. 2 Cr. 33:10-20; Hch. 9:1-19; 16:29,30 2.\u00a0Si bien no hay nadie que haga el bien y no peque,1\u00a0y los mejores hombres, mediante el poder y el enga\u00f1o de la corrupci\u00f3n que habita en ellos, junto con el predominio de la tentaci\u00f3n, pueden caer en grandes pecados y provocaciones,2\u00a0Dios, en el pacto de gracia, ha provisto misericordiosamente que los creyentes que pequen y caigan de esta manera sean renovados mediante el arrepentimiento para salvaci\u00f3n.3 1. Sal. 130:3; 143:2; Pr.20:9; Ec. 7:202. 2 S. 11:1-27; Lc. 22:54-623. Jer. 32:40; Lc. 22:31,32; 1 Jn. 1:9 3.\u00a0Este arrepentimiento para salvaci\u00f3n es una gracia evang\u00e9lica1\u00a0por la cual una persona a quien el Esp\u00edritu hace consciente de las m\u00faltiples maldades de su pecado,2\u00a0mediante la fe en Cristo3\u00a0se humilla por \u00e9l con una tristeza que es seg\u00fan Dios, abominaci\u00f3n de \u00e9l y aborrecimiento de s\u00ed mismo, orando por el perd\u00f3n y las fuerzas que proceden de la gracia,4\u00a0con el prop\u00f3sito y empe\u00f1o, mediante la provisi\u00f3n del Esp\u00edritu, de andar delante de Dios para agradarle en todo.5 1. Hch. 5:31; 11:18; 2 Ti. 2:252. Sal. 51:1-6; 130:1-3; Lc. 15:17-20; Hch. 2:37,383. Sal. 130:4; Mt. 27:3-5; Mr. 1:154. Ez. 16:60-63; 36:31,32; Zc. 12:10; Mt. 21:19; Hch. 15:19; 20:21; 26:20;2 Co. 7:10,11; 1 Ts. 1:95. Pr. 28:13; Ez. 36:25; 18:30,31; Sal. 119:59,104,128; Mt. 3:8; Lc. 3:8; Hch. 26:20; 1 Ts. 1:9 4.\u00a0Puesto que el arrepentimiento ha de continuar a lo largo de toda nuestra vida, debido al cuerpo de muerte y sus inclinaciones,1\u00a0es por tanto el deber de cada hombre arrepentirse espec\u00edficamente de los pecados concretos que conozca.2 1. Ez. 16:60; Mt. 5:4; 1 Jn. 1:92. Lc. 19:8; 1 Ti. 1:13,15 5.\u00a0Tal es la provisi\u00f3n que Dios ha hecho a trav\u00e9s de Cristo en el pacto de gracia para la preservaci\u00f3n de los creyentes para salvaci\u00f3n que, si bien no hay pecado tan peque\u00f1o que no merezca la condenaci\u00f3n,1\u00a0no hay, sin embargo, pecado tan grande que acarree condenaci\u00f3n a aquellos que se arrepienten, lo cual hace necesaria la predicaci\u00f3n constante del arrepentimiento.2 1. Sal. 130:3; 143:2; Ro. 6:232. Is. 1:16-18; 55:7; Hch. 2:36-38"}