{"version":"1.0","provider_name":"Iglesia Bautista Reformada de North Bergen","provider_url":"https:\/\/ibrnb.org\/es","title":"Cap. 1: De las Santas Escrituras - Iglesia Bautista Reformada de North Bergen","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"3rF2K6fOmr\"><a href=\"https:\/\/ibrnb.org\/es\/cap-1-de-las-santas-escrituras\/\">Cap. 1: De las Santas Escrituras<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/ibrnb.org\/es\/cap-1-de-las-santas-escrituras\/embed\/#?secret=3rF2K6fOmr\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00abCap. 1: De las Santas Escrituras\u00bb \u2014 Iglesia Bautista Reformada de North Bergen\" data-secret=\"3rF2K6fOmr\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/ibrnb.org\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>\n","description":"Confesi\u00f3n de fe | Cap\u00edtulo 1, De las Santas Escrituras Cap\u00edtulo 1, De las Santas Escrituras Confesi\u00f3n de fe de Londres de 1689 Cap\u00edtulo 1, De las Santas Escrituras Confesi\u00f3n de fe de Londres de 1689 1.\u00a0La Santa Escritura es la \u00fanica regla suficiente, segura e infalible de todo conocimiento, fe y obediencia salvadores.1\u00a0Aunque la luz de la naturaleza y las obras de la creaci\u00f3n y de la providencia manifiestan de tal manera la bondad, sabidur\u00eda y poder de Dios que dejan a los hombres sin excusa2, no son, sin embargo, suficientes para dar aquel conocimiento de Dios y de su voluntad que es necesario para la salvaci\u00f3n.3\u00a0Por tanto, agrad\u00f3 al Se\u00f1or, en distintas \u00e9pocas y de diversas maneras, revelarse a s\u00ed mismo y declarar su voluntad a su Iglesia;4\u00a0y posteriormente, para conservar y propagar mejor la verdad y para un establecimiento y consuelo m\u00e1s seguros de la Iglesia contra la corrupci\u00f3n de la carne y la malicia de Satan\u00e1s y del mundo, le agrad\u00f3 poner por escrito esa revelaci\u00f3n en su totalidad, lo cual hace a las Santas Escrituras muy necesarias,5\u00a0habiendo cesado ya aquellas maneras anteriores por las cuales Dios revel\u00f3 su voluntad a su pueblo.6 1. 2 Ti. 3:15-17; Is. 8:20; Lc. 16:29,31; Ef. 2:202. Ro. 1:19-21,32; Ro. 2:12a,14,15; Sal. 19:1-33. Sal. 19:1-3 con vv. 7-11; Ro. 1:19-21; 2:12a,14,15 con 1:16,17 y 3:214. He. 1:1,2a5. Pr. 22:19-21; Lc. 1:1-4; 2 P. 1:12-15; 3:1; Dt. 17:18ss.; 31:9ss.,19ss.;1 Co. 15:1;2 Ts. 2:1,2,15; 3:17; Ro. 1:8-15; G. 4:20; 6:11; 1 Ti. 3:14ss.;Ap. 1:9,19; 2:1, etc.; Ro. 15:4; 2 P. 1:19-216. He. 1:1,2a; Hch. 1:21,22; 1 Co. 9:1; 15:7,8; Ef. 2:20 2.\u00a0Bajo el nombre de la Santa Escritura, o la Palabra de Dios escrita, est\u00e1n ya contenidos todos los libros del Antiguo y Nuevo Testamento, que son \u00e9stos: [A continuaci\u00f3n est\u00e1n los nombres de los treinta y nueve libros del Antiguo Testamento y los veintisiete del Nuevo.] Todos ellos fueron dados por inspiraci\u00f3n de Dios para ser la regla de fe y de vida.1 1. 2 Ti. 3:16 con 1 Ti. 5:17,18; 2 P. 3:16 3.\u00a0Los libros com\u00fanmente llamados Ap\u00f3crifos, no siendo de inspiraci\u00f3n divina, no forman parte del canon o regla de la Escritura y, por tanto, no tienen autoridad para la Iglesia de Dios, ni deben aceptarse ni usarse excepto de la misma manera que otros escritos humanos.1 1. Lc. 24:27,44; Ro. 3:2 4.\u00a0La autoridad de la Santa Escritura, por la que \u00e9sta debe ser cre\u00edda, no depende del testimonio de ning\u00fan hombre o iglesia,1\u00a0sino enteramente de Dios (quien es la verdad misma), el autor de ella; por tanto, debe ser recibida porque es la Palabra de Dios.2 1. Lc. 16:27-31; G. 1:8,9; Ef. 2:202. 2 Ti. 3:15; Ro. 1:2; 3:2; Hch. 2:16; 4:25; Mt. 13:35; Ro. 9:17; G. 3:8;Ro. 15:4; 1 Co. 10:11; Mt. 22:32; Lc. 16:17; Mt. 22:41ss; Jn. 10:35; G. 3:16;Hch. 1:16; 2:24ss; 13:34,35; Jn. 19:34-36; 19:24; Lc. 22:37; Mt. 26:54;Jn. 13:18; 2 Ti. 3:16; 2 P. 1:19-21; Mt.5:17,18; 4:1-11 5.\u00a0El testimonio de la Iglesia de Dios puede movernos e inducirnos a tener una alta y reverente estima por las Santas Escrituras;1\u00a0y el car\u00e1cter celestial del contenido, la eficacia de la doctrina, la majestad del estilo, la armon\u00eda de todas las partes, el fin que se propone alcanzar en todo su conjunto (que es el de dar toda la gloria a Dios), la plena revelaci\u00f3n que dan del \u00fanico camino de salvaci\u00f3n para el hombre, y muchas otras incomparables excelencias y plenas perfecciones de las mismas, son argumentos por los cuales dan abundante evidencia de ser la Palabra de Dios.2\u00a0A pesar de ello, sin embargo, nuestra plena persuasi\u00f3n y certeza de su verdad infalible y su autoridad divina provienen de la obra interna del Esp\u00edritu Santo, quien da testimonio en nuestros corazones por medio de la Palabra y con ella.3 1. 2 Ti. 3:14,152. Jer. 23:28,29; Lc. 16:27-31; Jn. 6:63; 1 P. 1:23-25; He. 4:12,13; Dt. 31:11-13;Jn. 20:31; G. 1:8,9; Mr. 16:15,163. Mt. 16:17; 1 Co. 2:14ss.; Jn. 3:3; 1 Co. 2:4,5; 1 Ts. 1:5,6; 1 Jn. 2:20,21con v. 27 6.\u00a0Todo el consejo de Dios tocante a todas las cosas necesarias para su propia gloria, la salvaci\u00f3n del hombre, la fe y la vida, est\u00e1 expresamente expuesto o necesariamente contenido en la Santa Escritura; a la cual nada, en ning\u00fan momento, ha de a\u00f1adirse, ni por nueva revelaci\u00f3n del Esp\u00edritu ni por las tradiciones de los hombres.1 Sin embargo, reconocemos que la iluminaci\u00f3n interna del Esp\u00edritu de Dios es necesaria para un entendimiento salvador de aquellas cosas que est\u00e1n reveladas en la Palabra,2\u00a0y que hay algunas circunstancias tocantes a la adoraci\u00f3n de Dios y al gobierno de la Iglesia, comunes a las acciones y sociedades humanas, que han de determinarse conforme a la luz de la naturaleza y de la prudencia cristiana, seg\u00fan las normas generales de la Palabra, que han de guardarse siempre.3 1. 2 Ti. 3:15-17; Dt. 4:2; Hch. 20:20,27; Sal. 19:7; 119:6,9,104,1282. Jn. 6:45; 1 Co. 2:9-143. 1 Co. 14:26,40 7.\u00a0No todas las cosas contenidas en las Escrituras son igualmente claras en s\u00ed mismas1\u00a0ni son igualmente claras para todos;2\u00a0sin embargo, las cosas que necesariamente han de saberse, creerse y guardarse para salvaci\u00f3n, se proponen y exponen tan claramente en uno u otro lugar de la Escritura que no solo los eruditos, sino los que no lo son, pueden adquirir un entendimiento suficiente de tales cosas por el uso adecuado de los medios ordinarios.3 1. 2 P. 3:162. 2 Ti. 3:15-173. 2 Ti. 3:14-17; Sal. 19:7-8; 119:105; 2 P. 1:19; Pr. 6:22,23; Dt.30:11-14 8.\u00a0El Antiguo Testamento en hebreo (que era el idioma nativo del pueblo de Dios antiguamente),1\u00a0y el Nuevo Testamento en griego (que en el tiempo en que fue escrito era el idioma m\u00e1s generalmente conocido entre las naciones), siendo inspirados inmediatamente por Dios y mantenidos puros a lo largo de todos los tiempos por su especial cuidado y providencia, son, por tanto, aut\u00e9nticos;2\u00a0de tal forma que, en toda controversia religiosa, la Iglesia debe apelar a ellos en \u00faltima instancia.3\u00a0Pero debido a que"}