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<oembed><version>1.0</version><provider_name>Iglesia Bautista Reformada de North Bergen</provider_name><provider_url>https://ibrnb.org/es</provider_url><title>El menor de los Santos I - Iglesia Bautista Reformada de North Bergen</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="vu8bM7r3Hi"&gt;&lt;a href="https://ibrnb.org/es/el-menor-de-los-santos-i/"&gt;El menor de los Santos I&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://ibrnb.org/es/el-menor-de-los-santos-i/embed/#?secret=vu8bM7r3Hi" width="600" height="338" title="&#xAB;El menor de los Santos I&#xBB; &#x2014; Iglesia Bautista Reformada de North Bergen" data-secret="vu8bM7r3Hi" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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Este devorador de cosechas es el orgullo secreto que se esconde a&#xFA;n en cosas l&#xED;citas y buenas. Como dijo Jonathan Edwards: &#x201C;El orgullo puede venir en muchos disfraces, incluso en el de una aparente humildad&#x201D;. Algunos han comenzado a anhelar lo espiritual, pero no se han cuidado del orgullo que sigue morando en sus corazones, y sus palabras y acciones, por m&#xE1;s bien intencionadas que sean, se ven mezcladas con esta amarga planta de ese sentimiento oculto de superioridad, y el &#x201C;suave&#x201D; aire de la jactancia personal secreta arranca de las ramas las peque&#xF1;as formaciones a&#xFA;n verdes de las flores que hubieran podido ser dulces frutos en un futuro. &#xA1;Cuid&#xE9;monos de esto, hermanos, pues nadie est&#xE1; libre! Quien diga que esto no aplica a &#xE9;l, ya ha sido mordido por el orgullo, y su veneno se ha estado esparciendo secretamente por su cuerpo. &#xA1;Necesita la medicina de la humillaci&#xF3;n, esa que Dios aplica a Sus hijos para que no se entreguen a la locura! Una medicina amarga de probar, pero cuyo resultado es dulce y deleitoso al final. Aun los siervos m&#xE1;s espirituales han tenido que beber esta medicina, para que as&#xED; sean m&#xE1;s humildes, m&#xE1;s semejantes a Cristo, m&#xE1;s parecidos a Dios. Podemos ver al conocido misionero David Brainerd lament&#xE1;ndose: &#x201C;Me sent&#xED; extremadamente deprimido en esp&#xED;ritu. Me duele y me hiere el coraz&#xF3;n el pensar cu&#xE1;nta autoexaltaci&#xF3;n, orgullo espiritual, ardor de temperamento y tibieza de coraz&#xF3;n hab&#xED;a mezclado anteriormente con mis esfuerzos para promover la obra de Dios&#x2026; &#xAB;Que el Se&#xF1;or me perdone&#x201D;. Dios le hizo darse cuenta del pecado que estaba cometiendo, a&#xFA;n en medio de sus esfuerzos por servir a Dios. Y una vez que pudo verlo y luchar contra su orgullo secreto, puede aconsejarnos: &#x201C;Procurar que los dem&#xE1;s noten y admiren nuestra desenvoltura en la religi&#xF3;n es una arrogancia abominable&#x201D;. Este no es un peligro nuevo, pues Dios habla por medio del profeta Isa&#xED;as: &#x201C;[Aquellos] que dicen: &#x201C;&#x2018;Estate en tu lugar, no te acerques a m&#xED;, porque soy m&#xE1;s santo que t&#xFA;&#x2019;; &#xE9;stos son humo en mi furor, fuego que arde todo el d&#xED;a&#x201D; (Isa. 65:5). Y previo a eso, Dios les hab&#xED;a dicho que &#x201C;en sus ollas hay caldo de cosas inmundas&#x201D; (vers. 4), pues mezclar el orgullo y la altivez (cosas inmundas) con el servicio a Dios y a Su Hijo (cosas santas) es un pecado abominable. Es el pecado que comet&#xED;an los fariseos, pues Jes&#xFA;s dice que &#x201C;ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres&#x201D;, que &#x201C;hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres&#x201D;. Pues ensanchan sus filacterias y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: &#x201C;Rab&#xED;, Rab&#xED;&#x2026;&#x201D; &#xA1;Quer&#xED;an ser conocidos como &#x201C;los maestros&#x201D;, los &#x201C;s&#xFA;per espirituales&#x201D;! Pero a nosotros nos advierte de esto, y nos dice: &#x201C;Pero vosotros no quer&#xE1;is que os llamen &#x2018;Rab&#xED;&#x2019;; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos [Nos pone a todos en un mismo plano]. Y no llam&#xE9;is padre vuestro a nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el que est&#xE1; en los cielos. Ni se&#xE1;is llamados maestros, porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Porque el que se enaltece ser&#xE1; humillado, y el que se humilla ser&#xE1; enaltecido&#x201D; (Mateo 23:5-8). En el libro 2000 A&#xF1;os del Poder de Cristo, Nick Needham, su autor, cita un hermoso extracto de un antiguo libro cl&#xE1;sico del siglo XVI: Un orgullo secreto suele surgir en los principiantes espirituales. Llegan a sentirse satisfechos de s&#xED; mismos y de lo que est&#xE1;n haciendo. Empiezan a considerarse a s&#xED; mismos ricos por su fervor espiritual y por sus esfuerzos en la piedad. (Pero a pesar de esto, la verdadera naturaleza de la santidad sigue siendo producir humildad). Pero a causa de la imperfecci&#xF3;n en estos principiantes, sienten la necesidad de hablar sobre cosas espirituales delante de los dem&#xE1;s e incluso de ense&#xF1;ar (cuando deber&#xED;an estar aprendiendo). Esto se debe a su vanidad. Condenan en sus corazones a aquellos que no tienen la devoci&#xF3;n espiritual que ellos desean tener. A veces incluso hablan como el fariseo que alababa a Dios por sus propias buenas obras y despreciaba al publicano. El diablo suele trabajar en tales personas para que quieran comportarse de esta manera cada vez m&#xE1;s y m&#xE1;s. El resultado es que su orgullo y arrogancia crecen. Porque el diablo sabe que tales actividades espirituales no solo son in&#xFA;tiles, sino que pueden llegar a ser altamente depravadas. Estas personas pueden alcanzar tal grado de maldad, &#xA1;que piensan que nadie m&#xE1;s, excepto ellos mismos, es bueno! De modo que siempre que surge la oportunidad, condenan y denigran a otros en palabra y en hechos, viendo la paja de aserr&#xED;n en el ojo de su hermano, pero ignorando la viga que sobresale de sus propios ojos. Cuelan el mosquito de otra persona y se tragan su propio camello. Algunas veces, cuando sus supervisores espirituales &#x2014;[pastores, maestros, hermanos antiguos en la fe]&#x2014; no aprueban</description></oembed>
