{"version":"1.0","provider_name":"North Bergen Reformed Baptist Church","provider_url":"https:\/\/ibrnb.org\/en","title":"Cap. 5: De la divina providencia - Iglesia Bautista Reformada de North Bergen","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"36PLalPqHt\"><a href=\"https:\/\/ibrnb.org\/en\/cap-5-de-la-divina-providencia\/\">Cap. 5: De la divina providencia<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/ibrnb.org\/en\/cap-5-de-la-divina-providencia\/embed\/#?secret=36PLalPqHt\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Cap. 5: De la divina providencia&#8221; &#8212; Iglesia Bautista Reformada de North Bergen\" data-secret=\"36PLalPqHt\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/ibrnb.org\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>","description":"Confesi\u00f3n de fe | Cap\u00edtulo 5, De la divina providencia Cap\u00edtulo 5, De la divina providencia Confesi\u00f3n de fe de Londres de 1689 Cap\u00edtulo 5, De la divina providencia Confesi\u00f3n de fe de Londres de 1689 1.\u00a0Dios, el buen Creador de todo,1\u00a0en su infinito poder y sabidur\u00eda,2\u00a0sostiene, dirige, dispone y gobierna3\u00a0a todas las criaturas y cosas, desde la mayor hasta la m\u00e1s peque\u00f1a,4\u00a0por su sapient\u00edsima y sant\u00edsima providencia,5\u00a0con el fin para el cual fueron creadas,6\u00a0seg\u00fan su presciencia infalible, y el libre e inmutable consejo de su propia voluntad;7\u00a0para alabanza de la gloria de su sabidur\u00eda, poder, justicia, infinita bondad y misericordia.8 1. Gn. 1:31; 2:18; Sal. 119:682. Sal. 145:11; Pr. 3:19; Sal. 66:73. He. 1:3; Is. 46:10,11; Dn. 4:34,35; Sal. 135:6; Hch. 17:25-28; Job 38-414. Mt. 10:29-315. Pr. 15:3; Sal. 104:24; 145:176. Col. 1:16,17; Hch. 17:24-287. Sal. 33:10,11; Ef. 1:118. Is. 63:14; Ef. 3:10; Ro. 9:17; Gn. 45:7; Sal. 145:7 2.\u00a0Aunque en relaci\u00f3n a la presciencia y el decreto de Dios, la causa primera, todas las cosas suceden inmutable e infaliblemente, de modo que nada ocurre a nadie por azar o sin su providencia;1\u00a0sin embargo, por la misma providencia, las ordena de manera que ocurran seg\u00fan la naturaleza de las causas secundarias, ya sea necesaria, libre o contingentemente.2 1. Hch. 2:23; Pr. 16:332. Gn. 8:22; Jer. 31:35; Ex. 21:13; Dt. 19:5; Is. 10:6,7; Lc. 13;3,5; Hch. 27:31;Mt. 5:20,21; Fil. 1:19; Pr. 20:18; Lc. 14:25ss.; Pr. 21:31; 1 R. 22:28,34; Rt. 2:3 3.\u00a0Dios, en su providencia ordinaria, hace uso de medios;1\u00a0sin embargo, El es libre de obrar sin ellos,2\u00a0por encima de ellos3\u00a0y contra ellos,4\u00a0seg\u00fan le plazca. 1. Hch. 27:22,31,44; Is. 55:10,11; Os. 2:21,222. Os. 1:7; Lc. 1:34,353. Ro. 4:19-214. Ex. 3:2,3; 2 R. 6:6; Dn. 3:27 4.\u00a0El poder omnipotente, la sabidur\u00eda inescrutable y la bondad infinita de Dios se manifiestan en su providencia hasta tal punto que su consejo determinado se extiende aun hasta la primera Ca\u00edda y a todas las dem\u00e1s acciones pecaminosas, tanto de los \u00e1ngeles como de los hombres1\u00a0(y eso no por un mero permiso), las cuales El sapient\u00edsima y poderosamente limita, y asimismo ordena y gobierna de m\u00faltiples maneras para sus sant\u00edsimos fines;2\u00a0sin embargo, de tal modo que la pecaminosidad de sus acciones procede s\u00f3lo de las criaturas, y no de Dios, quien siendo just\u00edsimo y sant\u00edsimo, no es, ni puede ser, autor del pecado ni lo aprueba.3 1. Ro. 11:32-34; 2 S. 24:1; 1 Cr. 21:1; 1 R. 22:22,23; 2 S. 16:10; Hch. 2:23; 4:27,282. Hch. 14:16; 2 R. 19:28; Gn. 50:20; Is. 10:6,7,123. Stg. 1:13,14,17; 1 Jn. 2:16; Sal. 50:21 5.\u00a0El Dios sapient\u00edsimo, just\u00edsimo y clement\u00edsimo a menudo deja por alg\u00fan tiempo a sus propios hijos en diversas tentaciones y en las corrupciones de sus propios corazones, a fin de disciplinarlos por sus pecados anteriores o para revelarles la fuerza oculta de la corrupci\u00f3n y el enga\u00f1o de sus corazones, para que sean humillados; y para llevarlos a una dependencia de El m\u00e1s \u00edntima y constante para su apoyo; y para hacerlos m\u00e1s vigilantes contra todas las ocasiones futuras de pecado, y para otros fines santos y justos.1\u00a0Por consiguiente, todo lo que ocurre a cualquiera de sus elegidos es por su designio, para su gloria y para el bien de ellos.2 1. 2 Cr. 32:25,26,31; 2 S. 24:1; Lc. 22:34,35; Mr. 14:66-72; Jn. 21:15-172. Ro. 8:28 6.\u00a0En cuanto a aquellos hombres malvados e imp\u00edos a quienes Dios, como juez justo, ciega y endurece a causa de su pecado anterior,1\u00a0no s\u00f3lo les niega su gracia, por la cual El podr\u00eda haber iluminado su entendimiento y obrado en sus corazones,2\u00a0sino que tambi\u00e9n algunas veces les retira los dones que ten\u00edan,3\u00a0y los deja expuestos a aquellas cosas que su corrupci\u00f3n convierte en ocasi\u00f3n de pecado;4\u00a0y, a la vez, los entrega a sus propias concupiscencias, a las tentaciones del mundo y al poder de Satan\u00e1s,5\u00a0por lo cual sucede que se endurecen bajo los mismos medios que Dios emplea para ablandar a otros.6 1. Ro. 1:24-26,28; 11:7,82. Dt. 29:43. Mt. 13:12; 25:294. Dt. 2:30; 2 R. 8:12,135. Sal. 81:11,12; 2 Ts. 2:10-126. Ex. 7:3; 8:15,32; 2 Co. 2:15,16; Is. 6:9,10; 8:14; 1 P. 2:7; Hch. 28:26,27; Jn. 12:39,40 7.\u00a0Del mismo modo que la providencia de Dios alcanza en general a todas las criaturas, as\u00ed tambi\u00e9n de un modo m\u00e1s especial cuida de su Iglesia y dispone todas las cosas para el bien de la misma.1 1. Pr. 2:7,8; Am. 9:8,9; 1 Ti. 4:10; Ro. 8:28; Ef. 1:11,22; 3:10,11,21; Is. 43:3-5,14 De la creaci\u00f3n De la Ca\u00edda del hombre, del pecado y su castigo"}