{"version":"1.0","provider_name":"North Bergen Reformed Baptist Church","provider_url":"https:\/\/ibrnb.org\/en","title":"Cap. 19: De la ley de Dios - Iglesia Bautista Reformada de North Bergen","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"DM12FKWHQr\"><a href=\"https:\/\/ibrnb.org\/en\/cap-19-de-la-ley-de-dios\/\">Cap. 19: De la ley de Dios<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/ibrnb.org\/en\/cap-19-de-la-ley-de-dios\/embed\/#?secret=DM12FKWHQr\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"&#8220;Cap. 19: De la ley de Dios&#8221; &#8212; Iglesia Bautista Reformada de North Bergen\" data-secret=\"DM12FKWHQr\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! This file is auto-generated *\/\n!function(d,l){\"use strict\";l.querySelector&&d.addEventListener&&\"undefined\"!=typeof URL&&(d.wp=d.wp||{},d.wp.receiveEmbedMessage||(d.wp.receiveEmbedMessage=function(e){var t=e.data;if((t||t.secret||t.message||t.value)&&!\/[^a-zA-Z0-9]\/.test(t.secret)){for(var s,r,n,a=l.querySelectorAll('iframe[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),o=l.querySelectorAll('blockquote[data-secret=\"'+t.secret+'\"]'),c=new RegExp(\"^https?:$\",\"i\"),i=0;i<o.length;i++)o[i].style.display=\"none\";for(i=0;i<a.length;i++)s=a[i],e.source===s.contentWindow&&(s.removeAttribute(\"style\"),\"height\"===t.message?(1e3<(r=parseInt(t.value,10))?r=1e3:~~r<200&&(r=200),s.height=r):\"link\"===t.message&&(r=new URL(s.getAttribute(\"src\")),n=new URL(t.value),c.test(n.protocol))&&n.host===r.host&&l.activeElement===s&&(d.top.location.href=t.value))}},d.addEventListener(\"message\",d.wp.receiveEmbedMessage,!1),l.addEventListener(\"DOMContentLoaded\",function(){for(var e,t,s=l.querySelectorAll(\"iframe.wp-embedded-content\"),r=0;r<s.length;r++)(t=(e=s[r]).getAttribute(\"data-secret\"))||(t=Math.random().toString(36).substring(2,12),e.src+=\"#?secret=\"+t,e.setAttribute(\"data-secret\",t)),e.contentWindow.postMessage({message:\"ready\",secret:t},\"*\")},!1)))}(window,document);\n\/\/# sourceURL=https:\/\/ibrnb.org\/wp-includes\/js\/wp-embed.min.js\n\/* ]]> *\/\n<\/script>","description":"Historia | Creencias | Evangelio\u00a0| Confesi\u00f3n de fe | Liderazgo | Contacto Introducci\u00f3n: La legitimidad y el uso de las confesionesCap. 1: Las Santas EscriturasCap. 2: De Dios y de la Santa TrinidadCap. 3: Del decreto de DiosCap. 4: De la creaci\u00f3nCap. 5: De la divina providenciaCap. 6: De la Ca\u00edda del hombre, del pecado y su castigoCap. 7: Del pacto de DiosCap. 8: De Cristo el MediadorCap. 9: Del libre albedr\u00edoCap. 10: Del llamamiento eficazCap. 11: De la justificaci\u00f3nCap. 12: De la adopci\u00f3nCap. 13: De la santificaci\u00f3nCap. 14: De la fe salvadoraCap. 15: Del arrepentimiento para vida y salvaci\u00f3nCap. 16: De las buenas obrasCap. 17: De la perseverancia de los santosCap. 18: De la seguridad de la gracia y de la salvaci\u00f3nCap. 19: De la ley de DiosCap. 20: Del evangelio y del alcance de su graciaCap. 21: De la libertad cristiana y de la libertad de concienciaCap. 22: De la adoraci\u00f3n religiosa y del d\u00eda de reposoCap. 23: De los juramentos y votos l\u00edcitosCap. 24: De las autoridades civilesCap. 25: Del matrimonioCap. 26: De la IglesiaCap. 27: De la comuni\u00f3n de los santosCap. 28: Del bautismo y la Cena del Se\u00f1orCap. 29: Del bautismoCap. 30: De la Cena del Se\u00f1orCap. 31: Del estado del hombre despu\u00e9s de la muerte y de la resurrecci\u00f3n de los muertosCap. 32: Del juicio final CAP\u00cdTULO 19De la ley de Dios 1. Dios le dio a Ad\u00e1n una ley de obediencia universal escrita en su coraz\u00f3n, y un precepto particular de no comer del fruto del \u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal; comprometi\u00e9ndole as\u00ed a \u00e9l y a toda su posteridad con la obediencia personal, completa, precisa y perpetua; prometi\u00e9ndole vida por el cumplimiento de la ley, amenazando con la muerte ante la trasgresi\u00f3n de ella, y proporcion\u00e1ndole el poder y la capacidad para cumplirla. 2. La misma ley que fue primero escrita en el coraz\u00f3n del hombre continu\u00f3 siendo una regla perfecta de justicia luego de la ca\u00edda, y fue entregada por Dios en el Monte Sina\u00ed en los diez mandamientos, escrita en dos tablas; los primeros cuatro contienen nuestro deber con respecto a Dios, y los otros seis, nuestro deber con respecto a los hombres. 3. Adem\u00e1s de esta ley, com\u00fanmente llamada ley moral, agrad\u00f3 a Dios dar al pueblo de Israel leyes ceremoniales que conten\u00edan varias ordenanzas t\u00edpicas; en parte con respecto a la adoraci\u00f3n, prefigurando a Cristo: Sus gracias, acciones, sufrimientos y beneficios; en parte comunicando diversas instrucciones sobre deberes morales. Todas esas leyes ceremoniales fueron instauradas \u00fanicamente hasta el tiempo de la reforma, siendo abrogadas y quitadas por Jesucristo, el verdadero Mes\u00edas y \u00fanico legislador, quien fue investido con poder por el Padre para ese fin. 4. Dios dio tambi\u00e9n al pueblo de Israel diversas leyes civiles que expiraron conjuntamente con el estado de ese pueblo, de modo que ahora ning\u00fan otro pueblo est\u00e1 bajo obligaci\u00f3n de obedecerlas en virtud de aquella instituci\u00f3n; solo sus principios de equidad general son de utilidad moral. 5. La ley moral nos obliga a todos a obedecerla para siempre, tanto a las personas justificadas como a los dem\u00e1s; y no solamente en virtud del contenido de la misma, sino tambi\u00e9n \u2013 en virtud de la autoridad de Dios el Creador que la dio; en ninguna manera Cristo disolvi\u00f3 esta obligaci\u00f3n en el evangelio, antes bien la fortalece. 6. Aunque los verdaderos creyentes no est\u00e1n bajo la ley como un pacto de obras, como para ser por este justificados o condenados, sin embargo, la misma es de gran utilidad tanto para ellos como para otras personas, pues al ser una regla de vida, inform\u00e1ndoles de la voluntad de Dios y de su deber, dirigi\u00e9ndoles y oblig\u00e1ndoles a andar en conformidad a ella; poniendo al descubierto las contaminaciones pecaminosas de sus naturalezas, corazones y vidas; y al examinarse a s\u00ed mismos ante ella, pueden llegar a una mayor convicci\u00f3n de pecado, a una mayor humillaci\u00f3n por este y a un mayor aborrecimiento del mismo; junto con una visi\u00f3n m\u00e1s clara de la necesidad que tienen de Cristo y de la perfecci\u00f3n de Su obediencia. La ley moral, al prohibir el pecado, es igualmente \u00fatil para que los regenerados contengan sus corrupciones; y sus amenazas sirven para mostrar lo que los pecados de ellos a\u00fan merecen, y qu\u00e9 aflicciones pueden esperar en esta vida a causa de los mismos, a pesar de ya estar libres de la maldici\u00f3n y del rigor puro de la ley. Del mismo modo, las promesas de la ley les muestran la aprobaci\u00f3n de Dios ante la obediencia, y qu\u00e9 bendiciones pueden esperar ante su cumplimiento, pero no como una deuda que la ley debe pagarles como si fuera un pacto de obras. El que un hombre haga lo bueno y se refrene de hacer el mal, debido a que la ley alienta a lo uno y nos disuade de lo otro, no es evidencia de que est\u00e9 bajo la ley y no bajo la gracia. 7. Estos usos de la ley mencionados no son contrarios a la gracia del evangelio, sino que est\u00e1n en dulce armon\u00eda con el mismo, porque el Esp\u00edritu somete y capacita la voluntad humana para hacer libre y alegremente lo que requiere la voluntad de Dios revelada en la ley."}