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<oembed><version>1.0</version><provider_name>North Bergen Reformed Baptist Church</provider_name><provider_url>https://ibrnb.org/en</provider_url><title>El menor de los Santos II - Iglesia Bautista Reformada de North Bergen</title><type>rich</type><width>600</width><height>338</height><html>&lt;blockquote class="wp-embedded-content" data-secret="QlibDMaoby"&gt;&lt;a href="https://ibrnb.org/en/el-menor-de-los-santos-ii/"&gt;El menor de los Santos II&lt;/a&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;iframe sandbox="allow-scripts" security="restricted" src="https://ibrnb.org/en/el-menor-de-los-santos-ii/embed/#?secret=QlibDMaoby" width="600" height="338" title="&#x201C;El menor de los Santos II&#x201D; &#x2014; Iglesia Bautista Reformada de North Bergen" data-secret="QlibDMaoby" frameborder="0" marginwidth="0" marginheight="0" scrolling="no" class="wp-embedded-content"&gt;&lt;/iframe&gt;&lt;script&gt;
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Pero veo la necesidad de tocar aclarar algo important&#xED;simo; y es que, conociendo la inclinaci&#xF3;n natural del hombre, de irse hacia uno de dos extremos y de pensar en t&#xE9;rminos de blanco o negro, debo tambi&#xE9;n decir esto: Que es totalmente b&#xED;blico que busquemos siempre lo espiritual, que nuestra mirada se dirija siempre hacia lo eterno, que nuestros ojos est&#xE9;n siempre puestos en Jes&#xFA;s. Debemos anhelar crecer en santidad y animarnos unos a otros en la espiritualidad y en el amor a Dios, dejando a un lado las cosas vanas que no aprovechan. Todo eso es cierto y es b&#xED;blico, y debiese ser impreso con letras de fuego en nuestros corazones. As&#xED; que tampoco nos vayamos ahora a la acera de enfrente, la de la frivolidad y la banalidad. Pero mi intenci&#xF3;n al escribir esto es advertir del orgullo secreto que a&#xFA;n mora en nuestra carne; y que, a la misma vez que buscamos lo celestial y lo eterno, debemos tambi&#xE9;n ser humildes, pues solo as&#xED; creceremos en el Se&#xF1;or y en amor y devoci&#xF3;n a &#xC9;l, pues no hay espiritualidad sin humildad. Donde no hay humildad, no hay espiritualidad; y todo lo que tenga apariencia de espiritual, si no tiene humildad, no es m&#xE1;s que un seco y podrido envoltorio, corrompido con los trapos sucios de nuestro orgullo. Nunca, pero jam&#xE1;s nunca, nos pongamos a nosotros mismos un pelda&#xF1;o m&#xE1;s arriba que nuestros hermanos, crey&#xE9;ndonos que somos m&#xE1;s espirituales porque leemos m&#xE1;s u oramos m&#xE1;s, mirando con un desprecio secreto y oculto a quienes no se ajusten a nuestros est&#xE1;ndares. Eso es una grave se&#xF1;al de orgullo, y el orgullo es esa ra&#xED;z amarga que envenena todo jard&#xED;n, por m&#xE1;s plantas hermosas que tenga. No debemos darle ni un mil&#xED;metro de descuido cuando aparezca esta ra&#xED;z, porque avanzar&#xE1; como gangrena, pudri&#xE9;ndolo todo. Debemos ser cuidadosos en esto. No debemos ser engre&#xED;dos, hermanos, ni en lo m&#xE1;s m&#xED;nimo. Si leemos m&#xE1;s, no es para jactarnos, sino para ayudar y guiar a nuestros hermanos; si oramos m&#xE1;s, no es para tenerlo como medalla en nuestro pecho, sino para usar esas oraciones en servicio de nuestros hermanos. &#xBF;Has orado para que tus hermanos crezcan en el Se&#xF1;or incluso m&#xE1;s de lo que t&#xFA; has llegado a crecer? Si hacemos m&#xE1;s cosas en servicio a Dios, no debe ser para pensar que los que hacen menos est&#xE1;n en un rango m&#xE1;s bajo que nosotros, sino que debe ser para servirlos precisamente a ellos, vi&#xE9;ndonos como servidores de ellos, para que ellos puedan avanzar en su caminar con Cristo incluso m&#xE1;s de lo que nosotros hemos avanzado, y puedan ser usados por Dios incluso m&#xE1;s de lo que a nosotros nos ha usado. Somos sirvientes que servimos la comida para que otros coman y disfruten; somos como el soldado que entrena para cuidar a su naci&#xF3;n aun a riesgo de su propia vida, o como el m&#xE9;dico por vocaci&#xF3;n que estudia por a&#xF1;os para sanar a otros y sigue y sigue estudiando, o como el polic&#xED;a que se arriesga d&#xED;a a d&#xED;a para proteger a sus conciudadanos, o como el bombero que se ejercita no para cargarse a s&#xED; mismo y presumir de su f&#xED;sico, sino para poder llevar en sus hombros a otros que necesiten su ayuda. Ahora bien, aquel que tiene una mentalidad desequilibrada (generalmente el ne&#xF3;fito, aunque tambi&#xE9;n el veterano experimentado si no se cuida), caer&#xE1; por cualquiera de los dos lados del barranco. O bien se volver&#xE1; una persona fr&#xED;vola, que no le importa estar en medio de lo absurdo y no le inquieta el coraz&#xF3;n que la Iglesia del Se&#xF1;or se entregue a lo trivial y a la falta de espiritualidad y fervor; o bien caer&#xE1; en el precipicio del orgullo espiritual, creyendo que es el nuevo &#x201C;Juan Bautista&#x201D;, apart&#xE1;ndose de todos sus hermanos, as&#xED; como viviendo solo en el desierto, para orar y leer, mientras los &#x201C;no espirituales&#x201D; est&#xE1;n en sus asuntos mundanos en la ciudad, poni&#xE9;ndose a s&#xED; mismo, secretamente en su coraz&#xF3;n, en un nivel m&#xE1;s alto que sus semejantes, mir&#xE1;ndolos en menos porque no oran como &#xE9;l, porque no leen como &#xE9;l, no predican como &#xE9;l, no evangelizan como &#xE9;l, &#xA1;no son como &#xE9;l! Se enorgullecen de ser m&#xE1;s serios y de tomarse las cosas del Se&#xF1;or m&#xE1;s en serio. &#xBF;Puedes ver que se puede tomar incluso lo santo y mezclarlo en las ollas de nuestros corazones con las obras de nuestra carne de cerdo, haciendo as&#xED; un caldo inmundo, corrompido por nosotros mismos? Estemos muy atentos a lo que nos dice Ezequiel: &#x201C;Contaminaron mis santuarios; entre lo santo y lo profano no hicieron diferencia, ni distinguieron entre inmundo y limpio&#x201D; (Ezeq. 22:26). Muchos hombres han ca&#xED;do en uno de estos dos lados del barranco, porque el angosto camino que est&#xE1; por encima es imposible para nosotros en nuestras fuerzas; debe caminarse en las fuerzas del Se&#xF1;or, mir&#xE1;ndolo siempre a &#xC9;l, pues en el momento en el que apartemos de &#xC9;l la vista, en ese mismo momento caeremos en el lado al cual m&#xE1;s se inclina nuestro coraz&#xF3;n. En cambio, el creyente con una verdadera mentalidad espiritual, movida e influenciada por el Esp&#xED;ritu Santo, con el amor de Cristo en su coraz&#xF3;n, anhelar&#xE1; lo espiritual y eterno a la misma vez que se ve como el menor, como &#x201C;el m&#xE1;s peque&#xF1;o de todos los santos&#x201D; (Ef. 3:8). Aquel hombre mirar&#xE1; a sus hermanos, y anhelar&#xE1; con coraz&#xF3;n sincero y humilde que ellos crezcan en piedad,</description></oembed>
