CAPÍTULO 25
Del matrimonio

1. El matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer; no es lícito para ningún hombre tener más de una esposa, ni para una mujer tener más de un esposo a la vez.

2. El matrimonio fue ordenado para la ayuda mutua entre el esposo y la esposa, para el aumento de la humanidad con descendientes legítimos, y para la prevención de la impureza.

3. Es legítimo que todo tipo de personas se casen, si son capaces de dar su consentimiento con sano juicio; sin embargo, es el deber de los cristianos casarse en el Señor y, por tanto, aquellos que profesan la religión verdadera no deben casarse con incrédulos ni con idólatras; ni deben los piadosos unirse en yugo desigual, casándose con aquellos que son impíos en sus vidas, o que sostienen herejías destructoras.

4. El matrimonio no debe ocurrir dentro de los niveles de consanguinidad o afinidad prohibidos en la Palabra; ni tampoco deben ser legitimados los matrimonios incestuosos, por ninguna ley humana ni por el consentimiento de las partes, de modo que esas personas puedan vivir juntas como marido y mujer.